Las posibilidades de que la tormenta "Isaac" azote el sur de Florida en forma de huracán se han reducido en las últimas horas, aunque las autoridades advierten de que este estado aún se encuentra en su trayectoria probable y piden a la población que se prepare.

En una conferencia de prensa el alcalde de Miami-Dade, Carlos Jiménez, pidió hoy a las familias, en inglés y español, que ultimen los preparativos y se aseguren de tener dónde ir si se ordenan evacuaciones, aunque "por el momento no están previstas".

"No espero que sea nada como 'Andrew'. Por ahora es una tormenta tropical, que esperamos que pase por el suroeste de nosotros, pero no se puede predecir nada", dijo Jiménez.

Las anteriores previsiones calculaban que "Isaac" podría impactar de lleno en Florida en forma de huracán el próximo lunes, cuando debe comenzar en Tampa, en el centro-oeste del estado, la Convención Nacional Republicana, una cita que atraerá a unas 50.000 personas.

Sin embargo, las últimas gráficas del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU. desplazan ligeramente hacia el oeste la trayectoria probable de "Isaac".

"Los modelos informáticos coinciden en que 'Isaac' surgirá en el estrecho de Florida temprano el domingo por la mañana y se moverá cerca de los cayos inferiores de Florida en la noche", señaló hoy el Centro de Gestión de Emergencias de Florida.

Añadió que "'Isaac debería continuar al noroeste para adentrarse en el Golfo de México antes de girar más al norte el miércoles y luego tocar tierra en algún lugar entre la estrecha franja horizontal del norte de Florida y la costa sureste de Luisiana".

En cualquier caso, apuntó que se puede fortalecer cuando cruce las cálidas aguas del estrecho de Florida y aún existe un 25 % de posibilidades de que se convierta en huracán antes de tocar la costa estadounidense del Golfo de México.

"Hoy enviaremos una circular a los residentes explicando las precauciones que se deben tomar", dijo a Efe Yadira Lacayo, gestora asistente de un edificio residencial de Miami, sobre una medida que es obligatoria en Miami.

Así, se pedirá a la gente que "retire las cosas de los balcones, haga acopio de agua y comida no perecedera, esté atento a las noticias y, si se rompe algún cristal mientras pasa la tormenta, se meta en una habitación sin ventanas, que en este edificio son los armarios probadores y los cuartos de baño".

Lisa González, de 24 años, reside en una casa baja de Kendall, en el sur de Florida, y, según apuntó a Efe, su familia ya ha vivido muchas tormentas y huracanes, entre ellos el devastador "Andrew", de cuyo paso se cumplen hoy precisamente veinte años.

"Después de tantos huracanes mi padre finalmente cambió la cerca de madera por una de metal", bromeó tranquila la joven. "Sabemos muy bien lo que hay que hacer para estar preparados".

También tranquilo se mostró Vicente Piedi, un español de 34 años que lleva ocho viviendo en el sur de Florida y cuya única preocupación es "meter las cosas que hay la terraza y tener gasolina en el coche".

Esa misma inquietud de tener gasolina es compartida por muchos habitantes y parece que algunas estaciones de servicio han elevado repentinamente sus precios, algo que Jiménez prometió investigar.

Piedi explicó a Efe que sólo saldría de la ciudad después del posible paso del frente y si en su zona no hay electricidad ni tiendas abiertas. "Nunca he visto que las carreteras se colapsaran, así que eso tampoco me preocupa, y en principio no voy a tomar ninguna decisión de comprar nada hasta el mismo domingo".

Por su parte, Carmen Hernández, de 50 años y más de 30 en Florida, explicó a Efe que vive con su hija en una casa en la localidad de Hialeah y que ambas han retirado ya "muchas de las cosas del jardín" e irán hoy a "comprar comida en lata, como sardinas y vegetales" y agua.

Esta cubana, después de tantos años en el sur de Florida, ya tiene "todo lo necesario: ventiladores a pilas, linternas y paneles antihuracanes para las ventanas".