Al aceptar una sentencia que podría equivaler a cadena perpetua, el extremista Anders Behring Breivik se arrepintió de no haber matado a más personas en ataques con disparos y explosivos en Noruega que dejaron 77 personas muertas.

Las mórbidas y desafiantes declaraciones de Breivik del viernes marcaron el fin de un proceso legal que espantó a Noruega durante 13 meses.

Los fiscales indicaron que ellos tampoco apelarían el fallo de la corte de distrito de Oslo, que declaró al antimusulmán de 33 años legalmente cuerdo para ser considerado responsable ante la ley por los ataques "sin precedentes en la historia noruega".

"Dado que no reconozco la autoridad de la corte no puedo legitimar a la corte de distrito de Oslo aceptando el veredicto", dijo Breivik. "Al mismo tiempo no puedo apelar el veredicto, porque al apelar legitimaría la corte".

Breivik agregó que deseaba pedir disculpas pero no hacia las víctimas, en su mayoría adolescentes que murieron a tiros en una de las peores matanzas en tiempos de paz en la era moderna.

"Deseo disculparme con todos los militantes nacionalistas por no ser capaz de ejecutar a más", dijo Breivik.

Antes el viernes, Breivik sonrió con aparente satisfacción cuando la jueza Wenche Elisabeth Arntzen leyó el veredicto que lo declaró suficientemente cuerdo para ser responsable ante la ley y lo sentenció a una "detención preventiva" que implicaría su encarcelamiento de por vida.

La sentencia representa una especie de cierre del caso en el país, que fue profundamente estremecido por los ataques cometidos por Breivik con disparos y una bomba el 22 de julio de 2011, debido a que los abogados de Breivik dijeron antes del fallo que él no apelaría ningún veredicto que no lo declarara demente.

Pero la condena también significa que Breivik obtuvo lo que quería: un fallo que lo describiera como un terrorista político en vez de un asesino psicótico en masa. Desde que fue capturado, el extremista de derecha ha dicho que los ataques tenían la intención de llamar la atención sobre su ideología ultraderechista, así como inspirar un levantamiento durante varias décadas de "nacionalistas milicianos" en toda Europa.

Los fiscales habían argumentado que Breivik estaba demente cuando planeó los ataques para llamar la atención sobre un divagante "manifiesto" que culpaba a la inmigración musulmana por una supuesta desintegración de la sociedad europea.

Después de sostener ante la corte que necesitaban más tiempo para analizar el veredicto, los fiscales dijeron a los reporteros que el fiscal general de Noruega decidió no apelar.

Breivik argumentó que las autoridades estaban tratando de presentarlo como demente para poner en duda su posición política, y dijo durante el juicio que lo peor que podría pasarle es que fuera enviado a un manicomio.

"Siempre se ha visto a él mismo como cuerdo, por lo que no le sorprende el veredicto", dijo sobre Breivik el abogado defensor Geir Lippestad.

Un panel de cinco jueces en el tribunal de distrito de Oslo condenó por unanimidad a Breivik por terrorismo y asesinato con premeditación. También determinó que fuera a prisión por un período de entre 10 y 21 años, el máximo permitido por la ley noruega.

Esa sentencia se puede ampliar mientras el recluso sea considerado demasiado peligroso como para ser liberado. Según especialistas legales, casi seguramente Breivik pasará el resto de su vida en la cárcel.

"Ha matado a 77 personas, la mayoría de ellos jóvenes, que fueron atacados a tiros sin misericordia, cara a cara. La crueldad no tiene precedentes en la historia noruega", dijo el juez Arne Lyng. "Esto significa que el acusado incluso después de cumplir una sentencia de 21 años en prisión podría ser un hombre muy peligroso".

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El periodista de The Associated Press Bjoern H. Amland y los productores de AP Tomislav Skaro y Philipp-Moritz Jenne contribuyeron con este despacho.