La suspensión a perpetuidad impuesta al exciclista norteamericano Lance Armstrong por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) y su descalificación de todas las competiciones en las que participó desde el 1 de agosto de 1998 no ha afectado al patrocinio que tiene por parte de la compañía Nike.

Como mayor patrocinador y socio en el proyecto "Livestrong", dedicado a la lucha contra el cáncer, Nike confirmó que mantendrá todo el apoyo a Armstrong según un comunicado ofrecido hoy, viernes, por la compañía.

"Lance ha declarado su inocencia y ha sido firme en esta posición", destaca Nike en el comunicado. "Nike tiene previsto seguir apoyando a Lance y la Fundación Lance Armstrong, una fundación que Lance creó para servir a los sobrevivientes de cáncer".

Por su parte, "American Century Investments", una empresa con fondos en el proyecto "Livestrong", también emitió este viernes un comunicado a través de su portavoz, Chris Doyle, en el que defiende la labor realizada por Armstrong en la lucha contra el cáncer.

"La USADA puede establecer sanciones e intentar despojar a Armstrong de sus títulos, pero nadie puede quitarnos lo que ha hecho por los 28 millones de personas en todo el mundo que viven con cáncer".

Su dominio en el Tour de Francia elevó la popularidad del ciclismo en Estados Unidos a niveles sin precedentes hasta convertirlo en un héroe nacional.

Su historia y éxito deportivo ayudó a vender millones de las pulseras de muñeca de plástico de color amarillo y brazaletes "Livestrong", y le permitió contar con legisladores y responsables políticos mundiales para promover la concienciación sobre el cáncer y la investigación.

La organización "Lance Armstrong Fundation", que fundó en 1997, ha conseguido recaudar más de 500 millones de dólares para ayudar la lucha contra el cáncer y a los sobrevivientes de esta enfermedad.

Sin embargo, en el ámbito del deporte profesional estadounidense se destaca que ha sido Armstrong el que no ha querido defender su inocencia ante la comisión de arbitraje, que está establecida en un proceso que garantiza la igualdad para todos.

Los recientes casos del pelotero dominicano Melky Cabrera, de los Gigantes de San Francisco, y del lanzador Bartolo Colón, de los Atléticos de Okland, confirmaron que el dopaje sigue siendo un grave problema en el deporte de la nació norteamericana y la lucha por erradicarlo debe darse de forma permanente y con sanciones cada vez más severas.

En el mundo ciclístico, caracterizado por la duda permanente del dopaje sistemático, Armstrong ha estado bajo sospecha desde la década del 90 por parte de los que se negaron a creer que era un corredor limpio al ganar siete ediciones del Tour de Francia, mientras que a otros se les descubría el uso de substancias prohibidas.

La decisión de Armstrong de no mantener la defensa de su inocencia ante la comisión de arbitraje es vista por los expertos jurídicos y conocedores del proceso como la mejor opción de cara al escenario que se le presentaba.

Una comparecencia ante la comisión significaba que en la misma tendrían que ser presentadas una serie de pruebas que podrían dejar al descubierto muchos aspectos que todavía se desconocen en el ámbito público.

Además, la USADA tenía preparados hasta diez testigos, la mayoría excompañeros de Armstrong que iban a aportar pruebas concretas de cómo era el proceso del dopaje sistemático en el que participaron cuando estuvieron en el mismo equipo.

Uno de esos testigos era Tyler Hamilton, su antiguo gregario, que tiene previsto la publicación en menos de un mes de un nuevo libro muy revelador en cuanto al asunto del dopaje en el ciclismo y el que Armstrong es un personaje central.

Armstrong ya no será capaz de controlar a los demás, como lo hizo con tanta habilidad como jefe de pelotón, y ha preferido dejar la duda en aquellos que siempre la tuvieron sobre su posible dopaje y mantener el apoyo de los que creyeron en él y lo van a seguir haciendo, al igual que nada cambiará con los que estaban convencidos que consumía substancias prohibidas.