Brasil espera que el proyecto de tren bala, que enlazará Rio de Janeiro y Sao Paulo, entre en operación en 2018, informó el viernes el responsable de proyecto.

Valorado en 16.500 millones de dólares, el tren de alta velocidad será abierto a licitación en su primera fase el 29 de mayo de 2013, que consiste en la construcción de trenes y operación del sistema y será otorgado en concesión por 30 años, explicó Bernardo Figueiredo, presidente de la Empresa de Planificación y Logística (EPL), de propiedad estatal.

La EPL tendrá a su cargo la administración del tren de alta velocidad que unirá las dos urbes principales del país, así como el conjunto de proyectos de infraestructura de transporte que el proyecto pretende otorgar en concesión privada.

A inicios de 2014 se realizará la segunda fase de la licitación del tren bala, que prevé la construcción de la infraestructura, incluido el tendido de rieles y estaciones.

"Es una licitación abierta a empresas extranjeras, no hay empresas nacionales (brasileñas) en condiciones de participar en un proyecto de esta naturaleza", explicó Figueiredo en un diálogo con corresponsales extranjeros.

Precisó que las empresas participantes deben tener experiencia con este tipo de transporte y capacidad tecnológica para su construcción y manejo.

Se han considerado empresas de Alemania, Francia, España, Japón y Corea del Sur como potenciales participantes de las dos fases de licitaciones, añadió el funcionario.

El tren tendrá un recorido de 510,8 kilómetros desde Rio de Janeiro hasta Sao Paulo, con una extensión a la ciudad vecina de Campinas, una ruta con un tránsito permanente por carretera y avión.

La duración del viaje entre Rio y Sao Paulo debe ser de alrededor de 90 minutos, con la ventaja adicional de que el pasajero el tren podrá llegar a la estación, en el centro de la ciudad, poco antes de abordar. El avión demora 55 minutos, pero ese tiempo se puede extender a dos horas si se considera el tiempo de check-in y lo que tarde el avión en salir y llegar a las terminales después de despegar y aterrizar.

Por automóvil se pueden demorar cuatro horas si el conductor tiene la suerte de no encontrar tránsito, de lo contrario el viaje puede tardar seis horas o hasta más.

Figueiredo dijo que la previsión es que el tren bala esté preparado para entrar a funcionar en 2018, aunque admitió que hay un plazo de extensión hasta 2020.

Para acelerar las obras, cada licitación se hará por trechos del recorrido, lo que permitirá que diferentes empresas trabajen en forma simultánea en distintas partes de la línea ferroviaria, según el presidente de la EPL.

Brasil había intentado licitar la construcción del tren bala en tres oportunidades anteriores, con miras a tener la vía férrea operativa a tiempo para el Mundial de 2014 o las Olimpiadas de Rio de Janeiro en 2016.

Sin embargo, en los intentos anteriores no hubo postulantes porque las empresas interesadas exigían una garantía de riesgo de demanda. Esto es, una compensación económica en caso de que la demanda por el servicio no cubra el costo de operación y de recuperación de las inversiones realizadas.

"Esas primeras licitaciones fueron un aprendizaje para nosotros. En esta nueva licitación se incluye una garantía de riesgo de demanda, será el gobierno el que asumirá el riesgo en caso de que no haya suficiente demanda", explicó Fiegueiredo.

El gobierno brasileño lanzó la semana pasada un proyecto de desarrollo de infraestructura que incluye la ampliación y construcción de 7.500 kilómetros de carreteras y 10.000 kilómetros de ferrocarriles en gran parte del país, por un valor de 66.500 millones de dólares, que serán licitados para ser desarrolladas por empresas privadas.

Figueiredo adelantó que en setiembre se lanzará un segundo grupo de obras que contempla la reforma y construcción de puertos, aeropuertos e hidrovías, aunque no ofreció detalles al respecto.