Helicópteros y aviones cisterna sobrevolaron repetidamente un profundo cañón para rociar un enorme incendio forestal en el norte de California e impedir que alcance una vecina comunidad montañosa y el Parque Nacional Volcánico Lassen.

"Éste es el punto crítico del incendio en estos momentos", dijo el jueves Scott Lindgren, jefe divisional del departamento de bomberos del estado, mientras observaba a sus hombres arrojar agua y agentes extintores sobre llamas en las laderas del cañón, unos 10 kilómetros al oeste de Mineral.

"Mientras más al este vamos, es más difícil frenar esto", dijo. "El problema es, lo alcanzamos en la cima (de la roca basáltica) por la noche, pero no podemos hacerlo en el fondo del cañón, a causa del acantilado".

El esfuerzo ha ayudado a demorar la propagación del incendio hasta ahora, reduciendo la amenaza a kilómetros cuadrados de maderas preciosas para uso comercial, la comunidad de Mineral y el parque nacional. Una ruta de tala hacia el oriente fue despejada para servir como línea de contención si los rociados aéreos no impiden que las llamas se extiendan al cañón.

Sesenta y cuatro viviendas y otros 20 edificios han sido destruidos, la mayoría en el área de Manton, desde que una tormenta eléctrica desató el incendio el sábado, dijo el portavoz de bomberos Don Camp. El fuego amenazaba a otras 900 viviendas, en su avance hacia el sur.

Unos 2.500 bomberos estaban combatiendo el incendio, que se ha expandido a 114 kilómetros cuadrados en los pinares en las colinas al sudeste de Redding.

En otras partes del estado, un incendio forestal en el Bosque Nacional Plumas se expandió con ayuda de fuertes vientos. El siniestro, unos 190 kilómetros al norte de Sacramento, ha devorado 255 kilómetros cuadrados desde su inicio al final de julio y amenaza unas 900 viviendas.

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Collins reportó desde Francisco.