Nuevos enfrentamientos estallaron el viernes en el norte de Líbano entre simpatizantes y opositores del régimen sirio, lo que dejó dos personas muertas y 17 heridas, informaron autoridades libanesas de seguridad.

La lucha en la ciudad portuaria de Trípoli es el más reciente ejemplo de la agitación a causa de la guerra civil en Siria y que ha afectado a Líbano, país vecino que ha estado mucho tiempo bajo la influencia de Damasco.

En la misma Siria, las fuerzas del gobierno y los insurgentes libraban el viernes intensos combates cerca de la capital.

El Observatorio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo que los soldados perseguían a los rebeldes en el poblado de Daraya, justo al sur de Damasco, donde ha habido una intensa lucha en los últimos dos días.

Quince personas murieron el viernes, la mayoría a causa de las heridas que sufrieron en los enfrentamientos del día anterior, dijo el grupo, cuyas versiones se basan en la información que recibe de una red de activistas en el lugar de los hechos.

Los residentes de Damasco dijeron haber escuchado explosiones fuertes debido a los obuses disparados desde las montañas Qasiun, frente a la capital, y que caían en Daraya y el suburbio cercano de Moadimiye.

Los grupos defensores de los derechos humanos afirman que más de 20.000 personas han perdido la vida en Siria desde que comenzó la revuelta contra el presidente Bashar Assad en marzo de 2011.

El derramamiento de sangre en Siria ha exacerbado la agitación en el vecino Líbano, un indicio preocupante para un país que estuvo inmerso 15 años en su propia guerra civil, de 1975 a 1990, y que tiene un explosivo coctel formado por musulmanes suníes y chiíes, cristianos y refugiados palestinos, así como profundas divisiones entre facciones prosirias y antisirias.

Durante muchos años Siria mantuvo prácticamente el control sobre su vecino menor, donde había destacado decenas de miles de soldados hasta que los retiró en 2005 debido a exigencias internacionales.

Incluso ya sin tener efectivos en Líbano, Damasco ha mantenido su influencia en ese país, y su guerra civil ha agitado las tensiones subyacentes por mucho tiempo en territorio libanés.

Los choques armados de los últimos días en Trípoli constituyen algunos de los de mayor gravedad ocurridos en varios meses en Líbano.

La ciudad, predominantemente suní, había sido en mayo escenario de combates derivados de la revuelta en Siria y en los que habían muerto ocho personas.