El virtual candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, presentó hoy su plan energético para alcanzar la independencia en esa materia en Norteamérica en 2020, que incluye afianzar la alianzas con Canadá y México, y la apertura de nuevos campos de extracción en el interior y frente a las costas de EE.UU.

"Tengo una visión de unos Estados Unidos como superpotencia energética, mediante el rápido aumento de nuestra propia producción y el fortalecimiento de nuestra asociación con nuestros aliados de Canadá y México para alcanzar la independencia energética en este continente", explicó Romney en un acto electoral en Hobbs, Nuevo México.

"Con la llegada de un nuevo Gobierno en México esperamos colaborar estrechamente para transferir tecnología y conocimiento técnico y así aumentar la producción allí", precisó Romney, en alusión a la vuelta al poder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a México tras la reciente victoria presidencial de Enrique Peña Nieto.

Su plan energético tiene como objetivo alcanzar la independencia energética para 2020, combinando estas alianzas con México y Canadá con la incentivación de la producción de petróleo y gas natural en terrenos federales y en pozos frente a las costas de EE.UU.

"Nos aseguraremos de que no tendremos que comprar petróleo a países que quizá no sean nuestros mejores amigos (...) A quienes no queremos: en Oriente Medio y Venezuela ", agregó el exgobernador de Massachusetts.

Venezuela es uno de los principales proveedores de petróleo de Estados Unidos.

Se trata de una de las pocas referencias de Romney en sus planes de política exterior en los que menciona explícitamente a Latinoamérica.

Por otro lado, se mostró dispuesto a aprovechar los importantes yacimientos petroleros de arenas bituminosas en Canadá y prometió dar luz verde a la ampliación del oleoducto Keystone -el llamado Keystone XL-, proyecto actualmente parado por la Administración del presidente Barack Obama por cuestiones medioambientales.

De llegar a la Casa Blanca, Romney se comprometió a entregar, además, el control sobre la exploración petrolera en terrenos federales a los estados donde se encuentren, lo que aceleraría la tramitación de los permisos y abrir la exploración frente a las costas atlánticas de Virginia, Carolina del Norte y Carolina del Sur, en el este de Estados Unidos.