La crisis de la zona del euro y la situación de Grecia centrarán el primer encuentro tras las vacaciones estivales de la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, este jueves a última hora de la tarde en Berlín.

Steffen Seibert, portavoz de la Cancillería federal, reiteró, sin embargo, que no se esperan decisiones en la cita entre ambos mandatarios, que tendrá lugar un día antes de que el primer ministro griego, Andonis Samarás, visite Berlín para viajar posteriormente el sábado a París.

Asimismo reconoció que las "necesidades de coordinación" entre Francia y Alemania "son muy grandes" y señaló que Merkel y Hollande abordarán también la evolución de la Unión Monetaria y la creación de una institución para la supervisión de la banca en Europa, entre otros temas.

Seibert destacó igualmente que los dos políticos no concederán una rueda de prensa tras la reunión, sino que se limitarán a hacer unas breves intervenciones antes de iniciar el encuentro y explicó que ese "es el formato habitual" cuando celebran cenas de trabajo.

Fuentes diplomáticas alemanas señalaron que se espera de Merkel y Hollande una defensa de la integridad de la zona del euro y declaraciones de apoyo y ánimo a Samarás, aunque exigirán que mantenga el ritmo exigido para las reformas en Grecia.

En una entrevista publicada por el rotativo "Bild", Samarás se dirige tanto a Merkel como a Hollande y los restantes socios de la Unión Europea para subrayar: "No reclamamos dinero suplementario", sino mas tiempo y "un poco de aire para respirar, para relanzar la economía e incrementar los ingresos del Estado".

En cuanto a la posibilidad de que Grecia abandone la zona del euro y reintroduzca el dracma, Samarás comenta que "las consecuencias supondrían una catástrofe para Grecia".

Explicó que este paso "traería consigo al menos otros cinco años de recesión y haría aumentar el desempleo por encima del 40 %".

"Una pesadilla para Grecia: el colapso económico, revueltas sociales y una crisis de la democracia sin precedentes. Los estándares de vida han caído en los últimos tres años un 35 %. Un retorno al dracma los haría caer inmediatamente en un 70 % suplementario", advierte el primer ministro griego.

Sin embargo, los líderes parlamentarios de la coalición de gobierno alemana que dirige la canciller federal insistieron en mantener la línea dura ante Grecia y rechazar toda concesión que suponga ablandar la política de ahorro y los plazos impuestos por Bruselas a Atenas.

Tanto el presidente del grupo parlamentario cristianodemócrata y socialcristiano (CDU/CSU), Volker Kauder, como su colega del Partido Liberal (FDP), Rainer Brüderle, se negaron a aceptar la solicitud del primer ministro griego de conceder a su país mas tiempo para ejecutar las reformas.

"Aunque los griegos han celebrado elecciones generales dos veces en poco tiempo y han tenido que formar nuevos gobiernos, el calendario central, que marca el programa de reformas hasta 2014, no debe ser aplazado", señala Brüderle en declaraciones que publica el digital Spiegel Online.

Asimismo subraya que "cualquier otra cosa sería una señal equivocada y debilitaría la disciplina de reformas en Europa", en referencia a las declaraciones de Samarás en el diario "Bild".

En parecidos términos se expresó Kauder, para quien "no puede haber correcciones posteriores ni para el volumen del programa de ahorro ni para el calendario acordado", en declaraciones publicadas por el diario "Passauer Neuen Zeitung".

El líder parlamentario de la formación de Merkel considera que la confianza solo se puede recuperar si se cumplen los acuerdos y advierte de que "si alguien no puede cumplir sus compromisos deberá tomar la decisión de si permanece o no en la zona del euro".