Un año después del terremoto de 5,8 grados Richter que sacudió la capital de Estados Unidos, autoridades federales y locales recordaron hoy la efeméride y advirtieron de los retos en materia de prevención sismológica en la Costa Este del país.

Según explicaron varios expertos frente al monumento a Washington, una de las construcciones más afectadas por el terremoto del año pasado, que no causó víctimas, la magnitud del temblor fue la mayor registrada al este de las Montañas Rocosas en toda la historia del país, precisamente en un área que no está acostumbrada a sentirlos.

"En términos numéricos este fue un terremoto muy importante. Fue el sismo sentido por más personas en la historia de Estados Unidos, y en términos de daños causados, provocó unas pérdidas de entre 200 y 300 millones de dólares", explicó hoy Marcia McNutt, directora del Instituto Geológico estadounidense.

McNutt subrayó además que el terremoto del 23 de agosto de 2011, con epicentro en la localidad de Mineral, en Virginia, fue el único en la historia de Estados Unidos en encender la alarma del Plan Nacional de Emergencias Nucleares, aunque finalmente no hubo ningún tipo de daño al respecto.

Tras un año, aún persisten los efectos del terremoto en una zona de Estados Unidos que no está preparada para este tipo de desastres naturales.

"La gente tiene que aprender los pasos que tienen dar cuando ocurre un terremoto, es por eso que estamos organizando un simulacro nacional para el 18 de octubre", explicó Tim Manning, administrador adjunto de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA).

Varios de los expertos que participaron en la rueda de prensa con motivo del aniversario insistieron en que los estadounidenses de la costa oeste están mucho más preparados que los habitantes del otro lado del país, y queda mucha labor por hacer.

"Muchos estadounidenses de la costa este creen que en caso de terremoto tienen que evacuar el edificio, y es erróneo. Hay que colocarse bajo una mesa y aguantar que pase el movimiento", añadió Manning minutos antes de que un policía del Distrito de Columbia hiciera una demostración frente a la prensa.

Precisamente hoy el Servicio Nacional de Parques estadounidense también reveló un informe sobre la situación del obelisco del monumento a Washington, el edificio más dañado por el sismo.

Este símbolo capitalino y edificación de mayor altura de la ciudad, permanecerá cerrado hasta 2014 debido a los daños sufridos en su estructura.

La Catedral Nacional también sufrió destrozos estructurales valorados en unos 15 millones de dólares, aunque una fundación ha comprometido 5 millones de dólares, según The Washington Post.

Según indica el informe, que ocurra otro terremoto capaz de causar los mismos daños en el monumento o más es "extremadamente improbable".