Francia indicó el jueves que está preparada para tomar parte en la implementación de una zona parcial de exclusión aérea, incrementando las presiones sobre el régimen del presidente Bashar Assad en momentos en que éste amplía su ofensiva contra rebeldes en Damasco y áreas circundantes.

El ministro francés de Defensa Jean-Yves Le Drian instó a la comunidad internacional a considerar un respaldo a la zona de exclusión aérea sobre partes de Siria, pero advirtió que bloquear todo el espacio aéreo del país árabe requeriría una coalición internacional que aún no existe.

Le Drian le dijo a la televisora France 24 que París participaría en una exclusión plena si respeta los principios legales internacionales. Pero por ahora, indicó que un cierre parcial — que la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton dijo que Washington estaba considerando — debería ser estudiado.

El principal respaldo de Siria, Rusia, dijo entretanto que estaba trabajando con Damasco para asegurar que su arsenal de armas químicas se mantenga bajo control firme y dijo que tiene la promesa del gobierno de que no será usado ni trasladado.

En Siria, soldados respaldados por tanques y helicópteros irrumpieron en el suburbio capitalino de Daraya, escenario de intensos combates en los últimos dos días. Al menos 18 personas murieron.

En otras partes del país, al menos 100 personas murieron el jueves en cañoneos y choques, dijeron el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, basado en Gran Bretaña, y los Comités de Coordinación Local.

La intensificación de la violencia coincidió con la salida del país de los observadores militares de la ONU tras fracasar su misión. Los observadores eran parte de un plan de paz de seis puntos preparado por el enviado especial Kofi Annan.

Mientras la guerra civil del país se agudiza, grupos de activistas ahora reportan rutinariamente la muerte de entre 100 y 250 personas cada día, pero es prácticamente imposible verificar las cifras.

Los residentes de Damasco dijeron que las tropas arrojaban cohetes a Daraya y la cercana Moadamiye desde la montaña Qasioun, frente a Damasco.

"Es sólo otro día normal en Damasco", dijo un residente de la capital de 1,7 millones de habitantes, quien habló bajo condición de no ser identificado por temor a represalias. "Me desperté con el ruido de las explosiones y no ha parado desde entonces".

En la parte oriental del país, los rebeldes sirios libraban batallas el jueves con las tropas del régimen en el poblado de al-Bukamal, en la frontera con Irak, donde capturaron varios retenes policiales y el cuartel de la policía local, a pesar de los intensos cañoneos y ataques aéreos del gobierno, dijeron activistas.

El conflicto aparentemente irresoluble en Siria ha desafiado todos los intentos de mediación. Grupos defensores de los derechos humanos dicen que más de 20.000 personas han muerto desde que comenzó el levantamiento contra el presidente Assad en marzo de 2011.