Cuatro miembros de la red insurgente Haqqani murieron a causa del bombardeo efectuado por un avión no tripulado de EEUU en la zona tribal de Waziristán del Norte, en el oeste de Pakistán, informó hoy a Efe una fuente oficial.

El ataque se produjo ayer a última hora de la tarde (hora local) en el área de Humzori y el avión disparó dos misiles contra los insurgentes, dijo desde la cercana ciudad de Peshawar un funcionario del organismo gubernamental de coordinación para las áreas tribales.

De acuerdo con diversos medios locales, los misiles impactaron de lleno en un vehículo en el que se desplazaban los milicianos, pertenecientes a unos de los grupos más numerosos y activos de cuantos alberga la convulsa región tribal paquistaní.

La red Haqqani actúa casi exclusivamente en suelo afgano, donde hostiga a las fuerzas de la OTAN y del Gobierno de Kabul, por lo que su eliminación se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla de Washington en sus relaciones con Pakistán.

Las autoridades de EEUU presionan desde hace años a Islamabad para que lance una ofensiva terrestre en Waziristán del Norte y acabe con esa red insurgente, y en los últimos días el Ejército paquistaní ha dado señales de que podría dar luz verde a ese ataque.

Hace pocas semanas, el recién designado embajador de EEUU en Pakistán, Richard Olson, afirmó en una comisión del Senado estadounidense que la red Haqqani es uno de los "retos más difíciles" que afronta su país.

Los ataques de aviones no tripulados de Estados Unidos, conocidos como "drones" ("zánganos"), son habituales en la región de Waziristán del Norte y el de ayer fue el cuarto ataque de este tipo en los últimos días.

El pasado fin de semana murieron en esa región más de una decena de presuntos insurgentes en tres bombardeos, y en lo que va de año el número de fallecidos por ataques con aviones espía en Waziristán supera ampliamente el centenar.

El presidente estadounidense, Barack Obama, aumentó notablemente la frecuencia de estas operaciones tras asumir el poder en 2009 como parte de su estrategia para encontrar una salida a la guerra afgana, en la que Pakistán es un elemento clave.