Corea del Sur ha retrasado los planes de construcción de ocho reactores nucleares debido al refuerzo de las exigencias para garantizar su seguridad y a pesar de las limitadas reservas de electricidad que posee el país, informó hoy la agencia Yonhap.

"Desde el accidente de Fukushima (Japón, en marzo de 2011) nos hemos visto obligados a cambiar la fecha e incluso suspender la construcción de algunos reactores por los frecuentes retrasos en la aprobación del Gobierno", declaró a la agencia un funcionario de la firma estatal KHNP.

Según KHNP, filial hidronuclear de la eléctrica pública Kepco, la construcción de dos reactores en Uljin, a 330 kilómetros al sureste de Seúl y que deberían comenzar a operar en 2016 y 2017, se retrasará al menos 10 meses.

También hay demoras en la construcción de otros seis reactores ante el aumento de las pruebas de seguridad por parte del Gobierno tras el suceso de Fukushima.

Estos retrasos podrían dificultar la aspiración de incrementar la oferta nacional de electricidad a niveles considerados seguros por parte del Ejecutivo, que semanas atrás emitió una alerta de escasez energética después de que las reservas del país cayeran por debajo de los cuatro millones de kilovatios en plena ola de calor.

Los ocho reactores nucleares cuya construcción está sufriendo demoras acumularían una capacidad de generación combinada de 12,72 millones de kilovatios, según Kepco, lo que permitiría garantizar niveles de electricidad seguros en Corea del Sur.

En septiembre del año pasado, un apagón temporal afectó a unos dos millones de hogares surcoreanos y costó al Gobierno decenas de millones de euros en demandas por daños.

Corea del Sur posee actualmente 23 reactores nucleares operativos, que suministran alrededor del 30 por ciento de su consumo total de electricidad, y planea construir nueve más hasta el año 2030.

La seguridad de los reactores atómicos es objeto de debate desde el accidente en la central japonesa de Fukushima, el peor desde el de Chernóbil (Ucrania) en 1986.

Miles de personas siguen sin poder regresar a sus hogares en la zona de exclusión decretada en torno a la planta japonesa, que se vio gravemente afectada por el terremoto y posterior tsunami de marzo de 2011.