La Corte Suprema de Brasil ordenó la liberación de un ganadero del Amazonas declarado culpable de ser uno de los que tramaron el asesinato en el 2005 de la monja estadounidense Dorothy Stang, activista de la selva amazónica.

La corte falló el martes por la noche que Regivaldo Galvao tiene derecho a seguir libre mientras es procesada su apelación.

En el 2010, un jurado encontró a Galvao culpable en la muerte de Stang y le condenó a 30 años de cárcel, aunque fue liberado tras la apelación. Al año después fue encarcelado cuando una corte del estado de Pará falló que debía comenzar a cumplir su pena antes de que fuera completado el trámite de la apelación.

Galvao seguramente sería liberado el miércoles por la tarde.

Otro hombre que también fue declarado culpable en la muerte de Stang es Vitalmiro Moura, que cumple 30 años de cárcel. Otros dos individuos convictos de participar en el asesinato se encuentran igualmente en la cárcel y otro está prófugo.

Stang, nacida en Dayton, Ohio, pasó tres décadas defendiendo la selva amazónica y el derecho de los colonos pobres enfrentados a los poderosos terratenientes que deseaban sus tierras en el Amazonas.

El estado norteño de Pará, donde fue baleada la monja con seis disparos de revólver a quemarropa, es famoso por la violencia relacionada con la propiedad de la tierra, asesinatos a sueldo, condiciones laborales parecidas a la esclavitud y la destrucción del medio ambiente.

En Brasil, los asesinatos por la propiedad de la tierra ocurren con frecuencia y la mayoría de las veces quedan impunes.

Según la Pastoral Católica de la Tierra, un grupo que lleva una lista de amenazas y homicidios relacionados con la tierra, más de 1.150 activistas rurales han sido asesinados en Brasil en los últimos 20 años, pero menos de 100 casos han pasado a la corte desde 1988. De esos casos, los jueces sólo declararon culpables a 15 de los hombres que ordenaron las muertes.

En general los homicidios son ejecutados por hombres armados contratados por los madereros, ganaderos y agricultores para silenciar a los que protestan por la deforestación ilegal y los derechos a la tierra.