La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, hizo hoy un alto en los actos de campaña que tenía previstos en Florida para aparecer por sorpresa en un gimnasio cercano donde una veintena de niños entrenaba al baloncesto.

"No sabía que iba a venir, pero la reconocí en seguida", confesó luego Santiago, uno de los niños, de ocho años y de origen hispano, en declaraciones al reducido grupo de periodistas que presenció su parada en el gimnasio.

La instalación deportiva se encontraba próxima al auditorio de Fort Lauderdale, al norte de Miami, donde Michelle Obama más tarde protagonizó un acto de campaña con seguidores de base de su marido, que busca la reelección en los comicios de noviembre.

"No saben quién va a venir ni qué está pasando, pero estoy seguro de que la van a reconocer perfectamente", dijo momentos antes de su llegada Desmond Dogan, vicepresidente de Life Sports Fitness, la organización sin ánimo de lucro que organizaba este entrenamiento, así como diversos programas para niños de la comunidad de entre 6 y 18 años.

Esa organización, según explicó Dogan, "pretende ofrecer un entorno seguro para que los niños tengan dónde pasar las tardes o el tiempo que no están en la escuela, hacer las tareas y a la vez lograr que integren en sus vidas desde pequeños el hábito de hacer ejercicio".

"También hablamos con ellos de buenos hábitos nutritivos y en más de una ocasión hemos comentado las iniciativas de Michelle Obama para promover el ejercicio y la comida saludable", dijo satisfecho.

Incluso, relató que algunos de los niños a los que atiende esta organización prepararon la coreografía de la canción de Beyoncé "Get me Bodied", como parte de la campaña para estar en forma "Let's Move Flash Workout", impulsada por Michelle Obama para combatir la obesidad.

Efectivamente, los niños recibieron hoy con gritos de sorpresa y un enorme revuelo a la primera dama cuando la vieron aparecer por la puerta del gimnasio, aunque durante un rato trataron de continuar con los ejercicios de pelota que estaban practicando.

Sin embargo, no tardaron en rodear a la esposa del presidente estadounidense, a la que no dejaron de abrazar, besar y pedir autógrafos, entre expresiones y gritos de emoción.

"Estuvo simpática y le di un papel para que me pusiera el nombre de ella", explicó tímido pero ilusionado Santiago, quien dijo que le contaría la sorpresa a sus padres cuando llegara a casa, donde, explicó, se come sano y se hace ejercicio.

Mientras Michelle Obama hablaba con los niños alguno de ellos también se atrevió a hacerle un dibujo y regalárselo, para luego hacerse todos juntos una foto de grupo.

"Se trata de niños muy mezclados. Calculo que en torno al 20 por ciento de ellos serán hispanos, en línea con la población del condado", explicó Jared Campbell, el fundador de Life Sports Fitness.