Uno puede lanzarse a esquiar por un peligrosa ladera, patear y golpear casi mortalmente en una pelea y doblarse como si fuera de plastilina en una clase de yoga extrema. ¿Por qué no hacer de las inversiones un deporte de aventura?

Los administradores profesionales de dinero andan desesperados buscando activos extravagantes por dondequiera con la mirada puesta en algo que se mueva al ritmo de su propio latido, en vez de que suba o baje en función de todo lo demás en los mercados financieros.

Están colocando dinero en carreras de caballos, valores bursátiles en demanda, en monedas antiguas e incluso en los derechos de autor de viejas canciones. Un administrador de fondos compró acciones en una cervecera llamada Bralirwa en Ruanda, donde un conflicto tribal causó un genocidio que dejó 800.000 muertos en 1994.

"Ruanda despierta muchos malos recuerdos, y pues la gente ni siquiera piensa en invertir allí, pero ofrece grandes oportunidades", asegura Lawrence Speidell, de la firma de inversiones Frontier Market Select Fund que también tiene acciones en una embotelladora iraquí de bebidas gaseosas y en un compañía telefónica palestina.

Las acciones de Bralirwa aumentaron 150% desde que Speidell la compró a principios del año pasado. Pero el verdadero aliciente es que lo hizo de manera estable y tranquila, sin tomar en cuenta los acontecimientos que han provocado agitación y temor en el resto de las bolsas de valores del mundo, como el tsunami en Japón y los problemas crediticios en Europa.

Recientemente, mientras las bolsas en Estados Unidos, Latinoamérica, Europa y Asia perdían terreno por el temor a que Grecia abandonase el euro y España necesitase un rescate financiero, las acciones de Bralirwa ganaron 6,5%. Incluso la empresa electrónica e informática Apple, cuyas acciones son conocidas por esquivar sola las malas noticias, fue arrastrada por la corriente.

En la jerga financiera, la compañía ruandesa y algunos otros negocios exóticos de Speidell son "inconexos". Tienden a marcar su propio ritmo, algo así como el "Santo Grial" en el mundo de las inversiones.

Si descubre varios de estos activos, un administrador de dinero podría decir que encontró el elusivo "alpha", una especie de número mágico que al calcular atinadamente el valor positivo de la inversión sobre el riesgo tomado permite lograr ganancias en las bolsas sin poner el dinero en mayor peligro.

Convencer a los inversionistas es otro asunto. Durante años, los inversionistas ordinarios confiaron en sus administradores de fondos y les pagaron miles de millones de dólares en honorarios anuales. Pero se volvieron más escépticos. Han retirado más de 400.000 millones de dólares de los fondos comunes de inversión estadounidenses desde 2008.

En otros sectores las inversiones han tenido también altibajos tras la crisis financiera de ese año.

Aunque no tanto en el ámbito judicial. A cambio de una reducción de los triunfos, los fondos se han propagado para apoyar el pago de demandas interpuestas por esposas en busca del divorcio, por los trabajadores del limpieza contra el ayuntamiento de Nueva York por problemas médicos tras los atentados del 11 de septiembre y, en un caso, por empresarios extranjeros en una disputa de dos décadas con la república de Georgia al renegar de un acuerdo para un gasoducto.

"Esto le da a David una oportunidad contra Goliat", estima Sean Coffey, cofundador de BlackRobe Capital Partners, una empresa de financiamiento para casos judiciales creada el año pasado. Y, puntualiza, "sin importar lo que pase en Grecia".

En un celebrado caso, la empresa Burford Group, que ofrece financiamiento para demandas, contribuyó con cuatro millones de dólares en noviembre de 2010 para apoyar a los indios de una selva de Ecuador a fin de que solventasen una querella por contaminación ambiental contra la petrolera Chevron.

Tras el fallo de un juez ecuatoriano contra Chevron, Burford pareció en posición de obtener grandes ganancias, o más bien pudo tenerlas si no hubiera puesto muchas de sus acciones en el resultado de una empresa que no ha sido identificada.

Otro popular sitio para diversificar las inversiones es la compra de materias primas, y ha resultado favorable. Cuando los títulos bursátiles han bajado, con frecuencia ha sido por el aumento en las materias primas. La adquisición de esta mercancía en el momento adecuado ha dejado grandes ganancias a los inversionistas.

O también es posible dejar todo eso y apostarle a lo único que es casi seguro: que Wall Street seguirá vendiendo la promesa de rendimientos considerables alejados del mercado bursátil estadounidense, y la gente continuará pagando el precio.