Por un lado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dice que hará todo lo que esté a su alcance para su aprobación y que si no ha podido hacer nada es porque está "atado de manos" en el Congreso; y por el otro el candidato republicano, Mitt Romney, dice que su gobierno no pondrá parches como los demócratas y en cambio buscará una solución permananente al problema de inmigración.

Entre más se acercan las elecciones del 6 de noviembre, los dos son cada vez más cautelososo con lo que dicen con relación al tema de inmigración. Y es que una "metida de pata" a este punto les puede costar el voto latino y por ende la elección.

Por esto es que Mitt Romney y Barack Obama están muy bien portaditos en los últimos días y ahora la pelea no es quién es más duro con los indocumentados, sino que compiten para mostrar su lado más comprensivo.

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