El presidente sudafricano dijo el miércoles a los mineros en huelga que los líderes de la nación los acompañan en su luto, pero rechazó su pedido de que visitara el sitio polvoriento donde la Policía mató a 34 huelguistas e hirió a otros 78.

Los asesinatos han causado indignación y han minado el apoyo al partido que ha gobernado durante casi dos décadas después de provocar la caída del apartheid.

El presidente Jacob Zuma llegó a esta ciudad minera al noroeste de Johanesburgo mientras las exigencias de aumentos salariales se extendían a por lo menos otras dos minas, con lo que aumentó el temor de que la inestabilidad se extienda a más minas de Sudáfrica, las cuales proporcionan el 75% del platino del mundo.

El cibersitio sudafricano miningweb.com dijo que ello sería "un desarrollo posiblemente ominoso" que podría tener un "efecto devastador en la economía sudafricana", ya que las ventas de metales y minerales representan una parte importante de los ingresos del país por exportaciones.

"Lo que ha ocurrido es muy doloroso. Lloramos con ustedes, todos nosotros", dijo Zuma a los mineros en su idioma natal, el zulu.

No hubo los aplausos habituales ni otras expresiones de apoyo que Zuma recibe normalmente. Más bien, los cientos de mineros y residentes fueron hoscos.

Cuando Zuma les dijo que había ido a la mina de Lonmin PLC en Marikana un día después de los asesinatos, el jueves pasado, varias personas le gritaron "¡Mentira!".

Luego de la matanza, Zuma abandonó una cumbre regional en la vecina Mozambique y viajó directamente a la zona, pero sólo visitó a los mineros heridos. Quienes siguen en huelga están molestos porque él no vino a hablarles sino una semana después.

Los líderes de los huelguistas le pidieron a Zuma que visitara el sitio cercano donde se registraron los disparos, pero el presidente no lo hizo. Cuando la comitiva presidencial partió y levantó nubes de polvo, los trabajadores esperaban que la caravana de Zuma se detuviera en el lugar, donde otros cientos de mineros se habían reunido, pero el convoy siguió de frente.