Japón dio hoy luz verde al regreso a Seúl de su embajador en Corea del Sur, Masatoshi Muto, llamado a consultas el pasado 10 de agosto tras el polémico viaje del presidente surcoreano, Lee Myung-bak, a las disputadas islas Takeshima, informó la agencia Kyodo.

El ministro de Exteriores, Koichiro Gemba, confirmó la decisión de Tokio, que convocó a Muto hace doce días para recibir información específica sobre la visita de Lee a los islotes (conocidos en Corea del Sur como Dokdo), administrados por Seúl y cuya soberanía reclama Japón, en un gesto que ha provocado una gran tensión diplomática.

La decisión del regreso de Muto a Seúl se produce un día después de que el Gabinete del primer ministro, Yoshihiko Noda, formalizara su petición a Corea del Sur de resolver la disputa territorial del territorio en la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

La nota verbal de Japón obtuvo el inmediato rechazo de Seúl, que consideró que la propuesta (la tercera vez que realiza Japón para resolver la soberanía de las Takeshima tras las de 1954 y 1962), "no merece consideración".

El conflicto entre Japón y Corea del Sur coincide con la tensión diplomática entre Tokio y Pekín motivada por otra cuestión territorial, la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyu para China), administradas por los japoneses.

En este sentido, el pasado domingo, una decena de nacionalistas japoneses tomó tierra sin autorización en estas islas, que reclama Pekín y Taiwán, apenas cuatro días después de que catorce activistas chinos fueran detenidos y deportados por las autoridades japonesa por desembarcar en ese mismo islote.

Tras estos incidentes, y para evitar una nueva escalada de tensión, Seúl blindó las islas Dokdo para evitar que se produzca un posible desembarco de nacionalistas nipones para reclamar su soberanía.

Las Takeshima/Dokdo es un archipiélago deshabitado de terreno volcánico y una superficie de tan solo 0,21 kilómetros cuadrados, en los que desde 1954 está presente un destacamento de la guardia fronteriza surcoreana, que construyó un helipuerto y un faro. EFE