El líder del Partido Progresista chileno, Marco Enríquez Ominami, anunció a Efe que se presentará a la próxima elección presidencial y aseguró que sólo él y la expresidenta Michelle Bachelet representan opciones progresistas.

"Para ofrecer un gobierno progresista hoy día existen dos alternativas: Bachelet y nosotros. Lo dicen todas las encuestas", afirma Enríquez Ominami, hoy por hoy el único político chileno en condiciones de presentarse a los comicios de diciembre de 2013.

Sus posibles rivales en las urnas o no han dicho todavía si van a competir (Michelle Bachelet), o no han sido elegidos en primarias (Laurence Golborne, Andrés Allamand, Andrés Velasco) o no han reunido aún las 80.000 firmas necesarias para avalar una candidatura independiente (Franco Parisi).

Hace tres años Marco Enríquez fue la revelación política, un candidato "díscolo" que estuvo cerca de disputar con el hoy presidente Sebastián Piñera la segunda vuelta. Hoy, más reflexivo y menos solitario, anuncia que se presentará de nuevo y que ahora le apoyan muchos más chilenos.

"Voy al alza, las encuestas dicen que si no viene Michelle Bachelet, los únicos capaces de ganar en la segunda vuelta (en enero de 2014 si no hay ganador en la primera) somos nosotros".

"El primer problema de Chile es su democracia", asegura a Efe el líder del PRO. "Se equivoca quien cree que con un liderazgo venido de fuera, como el de Bachelet, el problema se va a solucionar".

La actual directora de ONU Mujeres no ha confirmado que vaya a presentarse a la reelección, pero en la Concertación son muchas las voces que piden su regreso para recomponer la maltrecha fisonomía del bloque de centro izquierda que gobernó Chile durante veinte años.

Para Marco Enríquez, no hay nada que hacer: "la Concertación está en un proceso irreversible de decadencia", asegura.

Faltan más de 16 meses para los comicios presidenciales, pero esta vez no quiere cometer los errores del pasado y por eso ha empezado a planificar su estrategia electoral con mucha antelación.

El Partido Progresista concurrirá a las municipales de octubre próximo con más de un millar de candidatos y confía en conquistar ciudades emblemáticas como Arica, Calama y Coquimbo.

"Vamos a competir en las elecciones municipales, donde ningún otro candidato está entrando".

Los "otros" son, además de Bachelet, el exministro de Hacienda Andrés Velasco, el independiente Franco Parisi y los ministros Laurence Golborne (Obras Públicas) y Andrés Allamand (Defensa).

"Mi problema hoy no es Bachelet ni Golborne ni los candidatos independientes, sino el poco tiempo que me queda para seguir construyendo una alternativa en un país hambriento de cambios".

"Mi mayor derrota en 2009 -sigue diciendo- fue no haber conseguido una mayoría suficiente, fruto de mi inexperiencia, de la precariedad, de la falta de tiempo. Ahora voy a hacer las cosas de otra manera".

Marco Enríquez considera que Chile es un país liberal progresista cuyo principal problema son las reglas que rigen la economía y la política.

Por eso asegura que si llega a la presidencia, respaldado por la mayoría absoluta, lo primero que hará será presentar las leyes más controvertidas, "que es exactamente lo contrario de lo que ha hecho toda la clase política en los últimos 22 años".

Entre esos proyectos difíciles están los que pretenden cambiar el modelo a una democracia representativa participativa directa, como el plebiscito, el referéndum revocatorio y la iniciativa popular de ley.

Partidario de la enseñanza pública gratuita, una reforma tributaria en profundidad y una nueva Constitución, Enríquez Ominami marca distancias con la Alianza de Piñera y con la Concertación, su antiguo bloque.

"Somos implacables con los conservadores de izquierda y de derecha", asegura.

La incorporación de cinco nuevos millones de votantes al padrón electoral y el hecho de que por primera vez la Concertación no esté en el poder configura un panorama político halagüeño para sus expectativas electorales.

"En 2009 dije que el debate iba a ser entre cambio y continuidad, y no me equivoqué; ahora en 2013 será futuro versus pasado, y la Concertación nos quiere presentar a una expresidenta para hablar de futuro", comenta el líder progresista, quien deja claro que su crítica no es hacía Bachelet, sino hacia sus voceros.

Marco Enríquez también se muestra crítico con el gobierno de Sebastián Piñera, de quien dice que "no entiende el país que gobierna".

A su juicio, Piñera comparte la misma visión de la política que tuvieron Silvio Berlusconni en Italia, Vicente Fox en México o Fernando Collor de Mello en Brasil.

"Es la idea de que como alguna vez fui exitoso en mi vida, volveré a serlo en este antro de políticos ineptos que no entienden lo que es gobernar".

"Ésa es una idea muy peligrosa", dice, parecida en cierto modo a la que tuvo el dictador Augusto Pinochet, "que soñaba con una sociedad con los partidos y el Parlamento derrumbados y la política en un clóset (armario)".

HASH(0x8e26128)

Manuel Fuentes