Las asociaciones de corresponsales extranjeros en China instaron hoy a las autoridades de la potencia asiática a garantizar que los periodistas "sean protegidos de la violencia y la intimidación", después de que varios reporteros hayan sido amenazados, acosados o golpeados en el último mes.

Un comunicado conjunto de las asociaciones de Pekín, Hong Kong y Shanghái aseguró este martes que una de las grandes preocupaciones es que "en varios de estos casos hay implicados miembros de las fuerzas de seguridad" de China.

El texto detalla que los incidentes siempre se produjeron mientras los periodistas, de distintas nacionalidades, ejercían su profesión en distintas zonas del país.

El pasado 28 de julio, un corresponsal japonés afincado en Shanghái fue golpeado por la policía en la ciudad de Nantong (provincia norteña de Jiangsu) mientras cubría una protesta ciudadana, a la vez que su equipo, valorado en miles dólares, fue requisado y nunca devuelto.

Otro reportero de la cadena de Hong Kong "Asia Television" fue asaltado el pasado 10 de agosto por policías de paisano cuando se encontraba a las puertas del juzgado de Hefei (capital de Anhui, este), donde estaba siendo procesada la esposa del ex líder Bo Xilai, Gu Kailai, que ayer fue sentenciada a pena de muerte suspendida.

Un día después, esta vez en la provincia de Henan (centro-este), un equipo de una televisión alemana fue atacado por una muchedumbre que les acusaban de espías y que les mantuvieron retenidos durante nueve horas en la planta química en la que grababan, situación que se mantuvo hasta que la policía les escoltó hasta sus vehículos.

El último incidente registrado, dicen las asociaciones, ocurrió el pasado 13, cuando un reportero polaco y otro estadounidense que se encontraban en Ordos (Mongolia interior, norte) para cubrir el concurso "Miss Mundo" fueron seguidos por tres automóviles y al menos ocho individuos, según narraron, en plena noche.

Las asociaciones, que en raras ocasiones emiten comunicados conjuntos, manifestaron su alarma por "la naturaleza y frecuencia de estos incidentes y el claro riesgo de daños físicos a periodistas por el simple hecho de cumplir con sus obligaciones profesionales en China".

El control que el Gobierno chino impone a los corresponsales que ejercen en el país fue especialmente visible cuando Pekín decidió no renovar el visado de la reportera del canal en inglés de la cadena árabe Al Yazira, Melissa Chan, el pasado mayo, lo que supuso la primera expulsión de un periodista extranjero desde el año 1998.

Entonces, el Ministerio de Asuntos Exteriores tan sólo destacó que "China respeta la libertad de los periodistas extranjeros, pero espera que trabajen de acuerdo a las regulaciones", sin especificar cuáles habían motivado la no renovación del visado de Chan, imprescindible para ejercer en la potencia asiática.