Aunque es reconocida mundialmente por sus recursos naturales y políticas verdes, Costa Rica mantiene la añeja deuda con el medio ambiente de la protección de los ríos y mares, la cual espera comenzar a saldar con la creación de un viceministerio, consideró hoy una fuente ambientalista.

Con cerca del 30 % de su territorio protegido en parques nacionales o reservas biológicas y casa y hogar del 4,5 % de la biodiversidad del planeta, Costa Rica también tiene el vergonzoso récord de contar con uno de los ríos más contaminados de Centroamérica, el Tárcoles.

El Tárcoles desemboca en el Pacífico del país y recoge muchas de las aguas de los ríos del gran área metropolitana, donde habita la mitad de la población de Costa Rica, y donde mucha de esta gente arroja sus desechos sólidos y aguas negras a los ríos.

Datos oficiales y de organizaciones no gubernamentales señalan que a los afluentes del Tárcoles se vierten cerca 3.200 litros de aguas negras por segundo y anualmente se recogen unas 4.500 toneladas de basura, pero otra gran cantidad llega hasta su desembocadura.

Una investigación de la Universidad Nacional alertó a finales del 2011 que 13 de 18 muestras tomadas en ríos del área metropolitana arrojaron resultados de contaminación elevada que puede poner en peligro la vida humana.

En muchos de estos ríos la basura es abundante, lo que se puede comprobar en la desembocadura del río Tárcoles, donde es posible observar grandes cantidades de plásticos, lo que contrasta con la belleza natural de la zona y su diversidad biológica.

"La protección de mares, ríos y humedales es la más grande de las deudas que tenemos en el país a la par de la política sobre desechos. Esos son los lunares de nuestra política ambiental", expresó a Efe Bernardo Aguilar, director ejecutivo de la Fundación Neotrópica, dedicada a promover el aprovechamiento responsable y la conservación de los recursos naturales.

Según Aguilar, índices mundiales ubican a Costa Rica en buenas posiciones en la conservación de mares, pero a su juicio esto significa "lo mal que está el resto del mundo" y "no prueba que tengamos una política ambiental exitosa al nivel que podríamos tenerla".

El Gobierno costarricense ha reconocido que uno de sus grandes retos es combatir la contaminación de los ríos y aumentar la protección de los mares, para lo cual creó el viceministerio de Aguas y Mares, adscrito al Ministerio del Ambiente y Energía.

Este despacho comenzará a operar en septiembre próximo con el objetivo de "volver los ojos hacia el mar" y "cuidar mejor nuestras aguas", según dijo José Lino Cháves tras ser designado en el cargo de viceministro en junio pasado.

Para Aguilar, la creación de este viceministerio es un "paso positivo", pero aclaró que la protección de los ríos como el Tárcoles, no pasa solo por el Gobierno, sino que debe incluir buena parte de acción de las comunidades, sus pobladores y los municipios.

Comentó que no existe una "receta mágica" para solucionar el problema y que se debe comenzar por buscar un cambio de conciencia en la población para que no arroje la basura a los ríos y para que se acostumbre a reciclar.

Otra de las soluciones, según Aguilar, es crear "corredores biológicos urbanos" con los que se reforesten las cuencas de los ríos en las ciudades del país, sumado a una mayor vigilancia de los municipios y a la instalación de plantas de tratamiento de aguas negras.