La familia más longeva del mundo está en Cerdeña, está formada por nueve hermanos cuyas edades suman 818 años, la mayor tiene 105 y la menor 78, y su récord confirma que la isla italiana es sinónimo de una larga vida.

La familia Melis, originaria de la pequeña localidad de Perdasdefogus, en la región de Ogliastra en el este de Cerdeña, ha sido reconocida recientemente por el libro "Guinness" de los récords como la más longeva del mundo.

La menor de estos hoermanos se llama Mafalda y ha cumplido 78 años, mientras que la mayor es Consolata y mañana soplará 105 velas.

Junto con el resto, María, de 97 años; Vitalia, de 80; Concettta, de 91; Claudina, de 99; Adolfo, de 89; Antonino, de 93, y Vitalio, de 86, suman 818 años y gozan todos de buena salud.

Claudina, asegura hoy el diario "La Stampa", no toma ni una medicina, a pesar de los consejos del médico.

"Yo tengo solo una enfermedad, la vejez, y esta no se cura", afirma la anciana al diario turinés.

Desde hace décadas, los científicos se ocupan de investigar para encontrar qué hay detrás de tanta longevidad en Cerdeña, donde hay 22 centenarios por cada 100.000 personas. Un récord que solo puede igualar la isla japonesa de Okinawa.

El oncólogo y exministro de Sanidad italiano Umberto Veronesi explica hoy en la "La Stampa" que en Cerdeña la media de la duración de la vida es de 81,2 años y la tasa de enfermedades cardiovasculares o de osteoporosis son más bajas que en el "continente", como llaman los sardos al resto del país.

Desde hace años, el profesor de Bioquímica Clínica de la Universidad de Sassari Luca Deiana se ocupa de la investigación llamada "AKeA", término que proviene del saludo en sardo "a kent'annos" ("hasta los cien años") que los lugareños se intercambian en las fiestas.

El proyecto ha analizado los datos anagráficos de 2.500 personas de las 337 localidades donde se concentran los centenarios y ha estudiado "todos los factores que pueden contribuir a la longevidad como la genética, genómica, proteómica, medioambiente, estilo de vida, alimentación e incluso tradiciones y sistema familiar", explica Deiana.

Aun no se han publicado los resultados del estudio, pero Deiana explica que tras el secreto de los centenarios sardos hay una buena dosis de genética, pero también "los frutos saludables de su tierra, como las peras y las ciruelas, que contienen sustancias que pueden contribuir a la longevidad".

Además, el estudio también analiza el equilibrio entre "medioambiente y cultura" que se da en esta tierra.

"Estamos realizando una serie de estudios sobre los campos magnéticos presentes en varias áreas de Cerdeña, pero también tenemos en cuenta la cultura familiar, entendida no como educación sino como tradiciones y costumbres familiares", añade el estudioso.