Una obra sobre la turbulenta vida de un homosexual en Uganda se presentará en el país africano donde hace tres años un legislador presentó una iniciativa en la que se pedía la pena de muerte para quienes fueran gay.

Es la primera vez que una obra que explora la homosexualidad se presenta en Uganda, y el dramaturgo británico que la escribió y sus productores dicen que esperan que su trabajo sirva para ayudar a "normalizar el carácter gay" en este país conservador.

La obra titulada "The River and the Mountain" se estrenó el viernes pasado en un teatro poco conocido de la capital, Kampala, en medio de temores de que la policía hiciera redadas en el lugar y detuviera la producción. Las autoridades presentaron objeciones a la obra e impidieron que se presentara en el teatro nacional de Uganda.

David Cecil, uno de los productores de la obra dijo el lunes que las autoridades también les impidieron colgar afiches en el teatro nacional, argumentando que el montaje de la obra estaba autorizado por el gobierno.

Edwin Mukalazi, gerente de producción en el teatro nacional, dijo que la obra se había convertido en un "asunto delicado" y que sus presentaciones no serían consideradas como una promoción del arte y la cultura de Uganda.

Agregó que la obra "es algo que no cumple con nuestro mandato", aunque podría llegar a presentarse en el teatro nacional si un censor oficial lo permite.

Pepe Julian Onziema, un importante activista gay en Uganda, celebró el montaje de la obra como "revolucionario" y dijo que podría ayudar a reducir el estigma que sufren los homosexuales.

"Creo que es hora de que abramos nuestras mentes a lo que pasa a nuestro alrededor", dijo Onziema.

La mayoría de los homosexuales ugandeses se ven obligados a vivir en secreto por las leyes discriminatorias y el estigma asociado a la homosexualidad en el país. En 2009 un legislador del partido en el poder presentó una iniciativa de ley en la que proponía pena de muerte para lo que denominó como "homosexualidad agravada", afirmando que los homosexuales occidentales atraen a los menores de edad pobres con promesas de dinero y una mejor vida. La iniciativa fue criticada por muchos líderes internacionales, incluyendo el presidente de Estados Unidos Barack Obama.

La homosexualidad es de cualquier forma ilegal en Uganda, donde los activistas gay suelen quejarse del acoso de la policía, los clérigos cristianos piden a los religiosos homosexuales que se arrepientan y se curen y por lo menos un tabloide usa términos peyorativos para referirse a los gay. El año pasado un activista homosexual fue asesinado en Kampala después de ser señalado por un tabloide que pugnaba por el ahorcamiento de los gays.

La obra, escrita por Beau Hopkins, parece sugerir que el revuelo alrededor de la homosexualidad en Uganda es trágico y cómico a la vez. El protagonista es un empresario de 29 años cuya madre está desesperada por que se case. La mujer le paga a un pastor cristiano para que "cure" as su hijo después de enterarse de su homosexualidad. El clérigo no consigue su objetivo y la mujer pide le devuelva el dinero. Después contrata lo servicios de una bailarina exótica y finalmente a un brujo, pero no consigue cambiar a su hijo.

En su trabajo los empleados del protagonista también están impactados por la revelación de que es gay e incluso llegan a decir: "Pero si es una buena persona". Al final el odio que comienzan a sentir por su jefe supera el afecto que le tenían antes y la obra termina con los empleados blandiendo machetes y pidiendo su muerte.

"Este podría ser su hermano, su vecino o su primo", dijo Cecil.

Agregó que la obra no es una "píldora mágica" contra el prejuicio gay en Uganda, aunque esperaba que pudiera iluminar a algunos sobre la complicada manera en la que el sexo, la política y la religión se entrelazan.

"Es una obra sobre choque entre el entendimiento y la intolerancia", dijo.

Los directores de la puesta en escena planean presentarla en oros países del este de Africa.