La mina de platino donde la Policía mató a disparos a 34 trabajadores en huelga anunció el lunes que los mineros tienen hasta el martes para presentarse a trabajar o de lo contrario serán despedidos, con lo que extendió en un día su ultimátum. Apenas horas antes, reanudó las operaciones con apenas una fracción de su fuerza laboral.

Entretanto, las mujeres seguían buscando a sus seres queridos desaparecidos en medio de la violencia del jueves en la mina Marikana de Lonmin PLC. Algunas mujeres protestaron frente a un tribunal con la esperanza de que sus esposos, hermanos e hijos estén vivos y se encuentren entre los 259 mineros detenidos a la espera de juicio.

La corte decidió el lunes continuar con la audiencia el 27 de agosto, mientras los mineros permanecerán detenidos.

Nombulelo Jali lloró desconsoladamente frente al tribunal y dijo que no podía encontrar a su marido Themba Khalo Jali, de 40 años, a quien según dijo la Policía arrestó el jueves, el día de los disparos.

"Hemos buscado desesperadamente por todas partes y no podemos localizarlo. La Policía se lo llevó", aseguró en medio de lagrimas Jali, de 37 años, a la South African Press Association.

Un coro de lamentos estalló cuando los camiones que transportaban a los mineros detenidos llegaron. Algunas mujeres rezaban y otras lloraban en voz alta. Los mineros cantaban en los camiones de la Policía.

La Policía ordenó a los manifestantes abandonar el edificio de la corte y se reunieron en la calle, donde bailaron y cantaron ante oficiales con escudos que formaron una barricada en la entrada del tribunal.

Una horda de políticos, entre ellos 10 ministros del gabinete, visitaron el lunes la mina Marikana a unos 70 kilómetros (40 millas) al noroeste de Johannesburgo. Los ministros llegaron a ayudar a las familias afligidas a realizar los arreglos funerarios y obtener asesorías.

Varios políticos opositores de distintos partidos hicieron el viaje para investigar el lugar de los asesinatos que la sociedad civil sudafricana ha calificado como "el horror de la primera masacre de Sudáfrica tras el apartheid".

El presidente Jacob Zuma anunció una semana de duelo nacional a partir del lunes e instó al país a "reflexionar sobre la santidad de la vida humana" y "unirse contra la violencia venga de donde venga". Diez personas, entre policías y mineros, habían muerto en la violencia en la mina en los días previos a los disparos.

El mandatario ha promovido una comisión judicial de investigación sobre lo ocurrido el jueves, cuando la Policía dice que actuó en defensa propia al disparar a un grupo de mineros que incluía uno armado con una pistola y otros con lanzas y garrotes.

"Lonmin puede confirmar que el trabajo en sus operaciones de Marikana se reanudó hoy cuando un número significativo de empleados volvieron a trabajar", dijo la compañía el lunes en una comunicado. El precio de sus acciones ha sufrido un duro golpe desde que se iniciaron las huelgas hace 10 días.

Mark Munroe, vicepresidente ejecutivo de Lonmin, dijo que el 30% de los 28.000 trabajadores se reportaron a trabajar.