El Gobierno alemán abrió hoy la semana considerada clave para el futuro del euro, en que la canciller Angela Merkel se reunirá con el presidente francés Francois Hollande y con el primer ministro griego Antonis Samarás, advirtiendo de que no deben esperarse soluciones "rápidas" para la situación de Atenas.

Hay que evitar "toda decisión precipitada" y esperar el informe de la troika (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) sobre la situación de Grecia, insistió el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, tras reunirse con su colega griego, Dimitris Avramópulos, hoy en Berlín.

La reunión entre ambos ministros era preparatoria para la que mantendrán el viernes Merkel y Samarás, un día después de que la canciller reciba a Hollande, y mientras se suceden los rumores de que Atenas precisará más ayudas que las hasta ahora comprometidas para evitar la quiebra.

Antes de la reunión entre Westerwelle y Avramópulos, el portavoz del Ejecutivo alemán, Steffen Seibert, había advertido ya de que no debían depositarse excesivas expectativas en el encuentro entre la canciller y el primer ministro griego.

No deben esperarse "decisiones rápidas" ni "determinantes" de la cita entre la canciller y Samarás, afirmó Seibert, después de que el fin de semana pasado desde las filas de Merkel se hubiera insistido en que no habrá un tercer paquete para Atenas.

La situación de Grecia sigue siendo dramática y, según informaciones difundidas el pasado fin de semana por la revista "Der Spiegel" en su edición de esta semana, sus necesidades presupuestarias para los próximos dos años están cerca de 2.500 millones de euros por encima de lo presupuestado inicialmente.

Las necesidades financieras de Grecia se estimaban hasta ahora en 11.500 millones de euros para los próximos dos años, pero "Der Spiegel" asegura que en realidad estás podrían alcanzar los 14.000 millones.

Esa situación ha avivado la discusión sobre un posible tercer paquete de ayuda a Grecia, eventualidad que el Gobierno alemán rechaza hasta ahora categóricamente.

Aún en el caso de que Merkel, tras sus encuentros con Hollande, el jueves, y con Samarás, el viernes, mostrase disposición a ceder en ese punto, es difícil que lograse encontrar una mayoría en sus propias filas parlamentarias para una nueva ayuda a Grecia.

La opinión pública en Alemania, que se refleja en los editoriales de los principales diarios e incluso en algunas caricaturas, está asimismo mayoritariamente en contra de nuevas ayudas a Grecia.

"No más dinero para Grecia", titula hoy un comentario el "Bild", el diario más leído de Europa, siguiendo la misma línea que ha mostrado en los últimos meses.

En los casos más extremos, la discusión apunta a si se debe desembolsar el tercer tramo de la ayuda a Grecia, en caso de que el el informe de la troika no sea claramente positivo.

Oficialmente, el viaje de Samarás a Berlín será la tradicional visita de presentación tras asumir el cargo, al igual que la reunión este lunes entre Avramópulos y Westerwelle.

Sin embargo, está claro que, en el marco de la crisis actual, la reunión del primer ministro griego con Merkel tiene otro sentido.

Por encima de las advertencias gubernamentales para rebajar las expectativas de la ronda de reuniones, se aventura que Samarás examinará en Berlín las posibilidades de que Alemania ceda en su resistencia a un eventual tercer paquete de ayuda.

Otros creen que simplemente procurará exponer a Merkel sus planes de ajuste y, al menos, tratará de convencerla de que Grecia está haciendo sus deberes.

Entre tanto, en Alemania se discute ya abiertamente acerca de una posible salida de Grecia del euro, lo que ha suscitado reacciones del presidente del eurogrupo y primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, y del comisario europeo Günther Oettinger, que rechazan esa opción.

La visita de Samarás a Berlín -que ha sido llamado por la prensa griega "el viaje de la agonía"- se enmarca en la ronda de consultas entre líderes europeos de la semana, encabezada por la reunión entre Merkel y Hollande del jueves.

Aunque el encuentro, con seguridad, también se centrará en la estrategia para combatir la crisis de la eurozona a largo plazo, se parte de la base de que el tema griego y la búsqueda de una solución inmediata formará parte clave de la agenda.