La huelga en la mina de Lonmin Platinum de Marikana, durante la cual han muerto 44 personas, continua hoy pese al ultimátum de la compañía que amenazó con despedir a los mineros que no regresaran al trabajo.

Según pudo comprobar Efe, las puertas de la explotación permanecían cerradas esta mañana, mientras que un grupo de trabajadores se reunía en el lugar donde el pasado jueves la Policía abatió a tiros a 34 mineros.

Los empleados que quisieron regresar al trabajo no se atrevieron a desafiar a los piquetes, que mataron a seis mineros, dos policías y dos guardas de seguridad durante la semana pasada, al inicio de la huelga en la explotación de Marikana, a 100 kilómetros de Johannesburgo.

"Tengo miedo de ser atacado por los demás", reconoció a Efe uno de los empleados de la explotación, que aseguró no seguir la huelga.

"Yo quiero volver a trabajar, pero no lo haré hasta que ellos (los huelguistas) me lo digan", añadió Aubrey Dambula, que trabaja en Lonmin desde hace seis años.

En un comunicado, Lonmin Platinum conminó a "los 3.000 huelguistas ilegales a regresar al trabajo este lunes o a enfrentarse a un posible despido".

"El despido se aplicará solo a los picadores, que comenzaron una huelga ilegal el pasado viernes 10 de agosto", añadió la compañía la nota a la que tuvo acceso Efe.

Sin embargo, Lonmin apuntó en el mismo comunicado que "la seguridad de los trabajadores es lo principal, y no se exigirá a nadie que regrese a su puesto si la Policía considera que su integridad podría correr riesgo".

Un total de 34 mineros, armados con palos y machetes y que llevaban varios días en huelga para protestar por las condiciones de trabajo impuestas por Lonmin, fueron acribillados por la Policía el pasado jueves cuando un grupo de trabajadores cargó contra los agentes, que aseguran actuaron en defensa propia.

Otras diez personas fallecieron durante disturbios previos durante el inicio de la pasada semana.

El ministro sudafricano de Policía, Nathi Mthethwa, dijo que los manifestantes iban armados con machetes y palos.

"La Policía hizo todo lo que pudo, pero la gente (mineros) dijo que no se marchaba y que estaba dispuesta a luchar", comentó el ministro sobre un suceso que ha causado conmoción en Sudáfrica y ha evocado la violencia del "apartheid", el régimen de segregación racial impuesto por la minoría blanca hasta 1994.