El presidente de Francia, François Hollande, inicia mañana el curso político tras sus vacaciones de verano con una intensa agenda marcada por el conflicto armado en Siria, la crisis de la zona euro, la situación de las finanzas griegas y la presión que soporta la moneda euro.

Tras dos semanas de asueto acompañado por su pareja, Valerie Trierweiler, en el Fort de Bregançon, la residencia presidencial veraniega de la Costa Azul francesa donde Hollande ha celebrado su 58 cumpleaños, el jefe del Estado francés regresa al Palacio del Elíseo.

Aunque no ha necesitado interrumpir súbitamente sus vacaciones por turbulencias económicas en la zona euro, tal y como avisó que haría en caso de urgencia, los primeros 100 días desde su elección le han facturado una ligera caída de popularidad, según las encuestas.

El presidente iniciará la semana con política exterior e interna sobre la mesa de trabajo y la cerrará con un intenso intercambio de entrevistas con la canciller alemana, Angela Merkel, y después con el primer ministro griego, Andonis Samaras.

Antes de entrar en política económica europea, Hollande se reunirá el martes con el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, de regreso de una gira por el Líbano, Jordania y Turquía para tratar sobre el conflicto armado en Siria.

Francia aboga activamente por una "transición política" y apoya a los rebeldes, que intentan apear del poder al presidente Bachar al Asad en un conflicto armado que se prolonga desde hace casi un año y medio y que ha dejado ya decenas de miles de víctimas civiles y desplazados.

Durante su visita diplomática, Fabius instó en Beirut al diálogo entre las fuerzas políticas en Líbano, país en el que se han producido varios casos de secuestros a causa del conflicto sirio y donde una parte de la población libanesa apoya a los insurgentes y otra -encabezada por el grupo chií Hizbulá- a Al Asad.

Después de analizar la crisis en Siria, Hollande se reunirá el martes por la tarde y el miércoles por la mañana con el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, citas previas al primer consejo de ministros el miércoles, del que se espera salga la hoja de ruta del gobierno galo en los próximos meses.

El jueves, el euro y Grecia serán los protagonistas de la actualidad política y económica europea ante el almuerzo de trabajo en Berlín programado entre Hollande y Merkel.

Ambos líderes abordarán la delicada situación de la zona euro y de las finanzas de Grecia, ahogada por los recortes y con problemas para cumplir con el calendario de reformas diseñado a cambio de los rescates.

La prensa francesa y alemana contemplan el escenario de que ambos líderes puedan aunar posturas y presentar una posición común frente al primer ministro griego, Andonis Samaras, quien viajará el viernes y sábado de la semana que viene a Berlín y París, respectivamente.

Según el "Financial Times", Samaras podría presentar un plan para estabilizar las cuentas del país y pedir dos años más para cumplir con los requisitos impuestos a cambio de ayuda financiera.

Y en materia interna, la agenda de Hollande también tendrá color económico, con los presupuestos de 2013 a la vista, la economía estancada por tercer trimestre consecutivo y el objetivo de reducir el déficit este año al 4,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) y al 3 % el próximo ejercicio.

En una entrevista publicada hoy por "Le Journal du Dimanche", el ministro galo de Economía, Pierre Moscovici, reiteró que descarta completamente que Francia no alcance su objetivo de déficit del próximo año, pero no reafirmó con tanta seguridad que este año se pueda superar la barrera del 4,5 %.

"Si estuviera convencido de que aflojar (el calendario de reducción del déficit) fuera positivo, me lo plantearía", indicó Moscovici a ese periódico.

Además, Hollande se empleará esta semana también en asuntos de seguridad e interior, ya que el Gobierno tiene convocada el miércoles una reunión interministerial para abordar la situación de los gitanos rumanos en el país, a los que se les han desmantelado varios campamentos ilegales en las últimas semanas.