Policía y manifestantes se enfrentan hoy en Baréin después de que la tensión y la violencia hayan regresado en las últimas horas tras el funeral por un joven que murió el viernes por disparos de la policía.

Husam al Hadad, de 16 años, murió en un confuso suceso en el que estuvieron implicados agentes de la policía en la noche del pasado viernes, y fue enterrado el sábado en su localidad natal de Muharraq, al norte de Manama, en una ceremonia muy tensa.

Los participantes en el funeral cantaron eslóganes como "Abajo Hamad", en referencia al rey de Baréin, Hamad bin Isa al Jalifa, así como cánticos en contra del gobierno.

La policía ha instalado puestos de control en torno a la localidad, y un helicóptero de las fuerzas de seguridad vigila la zona desde el aire, según testigos.

Las circunstancias de la muerte de Al Hadad siguen estando poco claras, ya que las autoridades lo describieron como miembro de un grupo que había perpetrado un "ataque terrorista" con cócteles molotov contra un coche de policía.

"Los terroristas lanzaron cócteles molotov desde cerca, forzando a la policía a tomar las acciones necesarias para defenderse y para proteger a los viandantes inocentes del ataque potencialmente letal", aseguró el Gobierno en un comunicado, que acompañó con un vídeo en el que se muestra la agresión.

Activistas y parientes de la víctima denunciaron que varios civiles agredieron al joven tras haber resultado herido por los disparos de la policía, e impidieron su traslado en ambulancia a un centro médico.

Inmediatamente después de confirmarse la muerte de Al Hadad, estallaron choques con la policía, que continúan hoy en varias localidades de Baréin, donde la oposición ha declarado tres días de luto.

El principal grupo de la oposición chií, Al Wifaq, instó a sus seguidores a seguir los tres días de luto y a no celebrar la fiesta del Aid al Fitr, que marca el final del ramadán.

La muerte del joven ha disparado de nuevo la tensión pese a los rumores sobre una reactivación del diálogo entre el régimen y la oposición que ponga fin a más de un año y medio de protestas.

Este aumento de las hostilidades llega también en la misma semana en que el destacado activista por los derechos humanos Abil Rajab, vicesecretario general de la Federación Internacional de los Derechos Humanos, ha sido condenado a tres años de prisión por su presencia en protestas ilegales.