Una carga explosiva alcanzó el domingo el convoy de un clérigo suni en el oeste de Bagdad, atentado en el que murió una persona y el líder musulmán quedó gravemente herido.

La explosión en el barrio capitalino de Yarmuk hirió al jeque Mahdi al-Sumaidaie y mató a uno de sus guardaespaldas. El clérigo acababa de presidir las plegarias en una mezquita cercana por la festividad de Eid al-Fitr, con la que finaliza el mes de ayuno del Ramadán.

Al-Sumaidaie se unió al gobierno contra los extremistas suníes. A principios de año, pidió la creación de una autoridad religiosa unificada que elimine las diferencias entre los suníes y los chiíes iraquíes. Los insurgentes atacan con frecuencia a los clérigos suníes que colaboran con el gobierno dominado por los chiíes.

La policía confirmó el ataque, aunque hubo versiones contradictorias sobre el número de bajas. Dos policías y un funcionario de un hospital reportaron que varias personas murieron y otras resultaron heridas.

Todos los funcionarios hablaron a condición de guardar el anonimato por no estar autorizados a divulgar la información.

Al-Sumaidaie fue uno de los líderes religiosos suníes que pidieron a sus seguidores que combatieran a las fuerzas encabezadas por Estados Unidos tras la invasión del 2003. Estableció un grupo conservador salafista con sede en una de las mezquitas de Bagdad, la zona occidental dominada por los suníes.

Tras la partida de las fuerzas estadounidenses, su grupo fue uno de los que abandonó las armas y se unió al gobierno contra los insurgentes suníes. Desde entonces ha exhortado a sus seguidores que respalden al gobierno para afianzar la seguridad y ayudar en la reconstrucción del país.

___

El periodista de The Associated Press Adam Schreck contribuyó a este despacho.