Un avión de guerra sirio bombardeó el sábado un poblado pequeño controlado parcialmente por combatientes opositores al régimen cerca de la frontera turca, matando a ocho personas y lesionando al menos a 20 más, el recrudecimiento más reciente en el uso del poder aéreo del gobierno del presidente Bashar Assad en la guerra civil de la nación árabe.

El ataque de la tarde fue reportado por activistas en el área y por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, y fue uno de al menos dos ocurridos el sábado.

El incremento del uso de ataques aéreos por parte del régimen está cobrando vidas de civiles y, a los ojos de los activistas, es evidencia de su insensibilidad hacia las bajas civiles en momentos en que lucha contra los rebeldes por su sobrevivencia.

La creciente utilización de aviones de combate por parte del gobierno llega además en un momento en que los poderes occidentales están revisando sugerencias de forzar una zona de exclusión aérea en el norte de Siria. Rusia rechaza la idea.

El ataque aéreo sobre el poblado de Manbej en el área de Jarablous ocurrió horas después de que un anuncio del gobierno señaló que Siria recibía con beneplácito la designación del ex diplomático argelino Lakhdar Brahimi como nuevo enviado de Naciones Unidas en los esfuerzos por detener la guerra civil.

El anuncio fue realizado por la oficina del vicepresidente Farouk al-Sharaa, la cual además negó reportes de medios de comunicación árabes de que al-Sharaa había desertado hacia la oposición. Al-Sharaa "no pensó, en ningún momento, dejar el país", señaló el comunicado.

El régimen ha sufrido en meses recientes una serie de deserciones prominentes, aunque el círculo cercano a Assad y las fuerzas armadas han mantenido mayormente su postura adherente de respaldo a él.

Brahimi toma el puesto de enviado especial de la ONU y ex secretario general del organismo Kofi Annan, quien renunciará el 31 de agosto tras el fracaso de sus esfuerzos de intermediación para conseguir un alto al fuego. Su designación ocurre en momentos en que han comenzado a salir de Siria los observadores de la ONU, terminando oficialmente su misión a la medianoche del domingo.

En Siria, los activistas y el Observatorio Londres no pudieron decir cuál fue el blanco del ataque del jet de combate MiG-25 cuando lanzó cohetes sobre Manbej, que tiene una población de aproximadamente 40.000 habitantes. Los heridos fueron atendidos en hospitales de campo instalados en el poblado y en clínicas del otro lado de la frontera con Turquía.

Un segundo ataque aéreo ocurrido más temprano durante el día tuvo como blanco el poblado de Azaz en la frontera norte, donde más de 40 personas habían muerto y al menos otras 100 habían resultado heridas en un atentado a inicios de la semana, según el grupo internacional Human Rights Watch. Activistas señalaron que las bombas del sábado cayeron en campo abierto. No se reportaron muertos.

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Los periodistas de la AP Albert Aji en Damasco, Siria, Jamal Halaby en Amán, Jordania, y Brian Rohan en El Cairo contribuyeron a este reporte.