Los jerarcas de la iglesia ortodoxa rusa pidieron clemencia el sábado para la banda de punk Pussy Riot por sus protestas contra el gobierno en una catedral de Moscú, pero es poco probable que el perdón de la Iglesia modifique el castigo para las tres integrantes de la banda en un caso que desató el furor internacional sobre la disconformidad política.

Pese a su petición de clemencia para las activistas, un jerarca consideró la protesta "espantosa" y desafiante a la poderosa Iglesia que es el corazón de la identidad nacional rusa.

El caso, que culminó el viernes con las tres integrantes de la banda sentenciadas a dos años de prisión por vandalismo, se convirtió en un emblema de la intolerancia de Rusia a la disconformidad y fue visto como una advertencia de que las autoridades tolerarán la oposición sólo bajo condiciones estrictamente controladas.

Tikhon Shevkunov, quien al parecer es el director espiritual de Putin, dijo el sábado en la televisión estatal que su Iglesia perdona a las cantantes por su "plegaria punk" en la catedral capitalina de la Iglesia de Cristo Salvador en febrero.

"Las perdonamos desde el principio. Pero tales actos deberán ser eliminados por la sociedad y las autoridades", dijo el clérigo, rector del monasterio moscovita de Sretensky.

El arcipreste Maxim Kozlov coincidió, pero agregó en la televisión estatal que su Iglesia espera que las jóvenes cantantes y sus seguidores cambien sus modos.

"Nosotros simplemente oramos y esperamos que estas jóvenes y todas estas personas que lanzan consignas frente al edificio de la corte, que cometen actos sacrílegos no sólo en Rusia sino en otros países, comprendan que sus acciones son deplorables", dijo. "Y pese a esto la Iglesia pide clemencia dentro de los límites de la ley".

Ambos clérigos respaldaron la decisión judicial de encausar a Pussy Riot, pese al clamor internacional que incitaron protestas globales de Moscú a Nueva York y condenas a artistas como Madonna y Paul McCartney. Los gobiernos, entre ellos los de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, consideraron que las sentencias fueron desproporcionadas.

Nadezhda Tolokonnikova, de 22 años, Maria Alekhina, de 24, y Yekaterina Samutsevich, de 30, fueron arrestadas en marzo después de bailar y lanzar patadas al aire dentro de la catedral mientras pedían a la Virgen María que salve a Rusia de Putin, quien fue elegido a un tercer periodo como presidente ruso dos semanas después.

Una corte de Moscú las sentenció el viernes luego de un juicio que para muchos fue orquestado por el Kremlin.