Las autoridades hallaron el sábado los cadáveres de ocho hombres asesinados en dos municipios distintos del estado de Michoacán, en el oeste de México, donde se libra una dura pugna entre dos cárteles de la droga que quieren hacerse del control de la zona.

La madrugada del sábado, las autoridades hallaron cuatro cuerpos calcinados en el interior de un vehículo quemado en el municipio de Venustiano Carranza, según informó un vocero de la Procuraduría de Justicia de Michoacán.

Los cadáveres se encontraban en la parte trasera de un auto sin placas con reporte de robo. Las autoridades indicaron que la identificación de las víctimas va a ser complicada dado que sus facciones apenas podían diferenciarse debido a las quemaduras.

A pocos metros del lugar, la policía encontró nueve bolsas de plástico negras en cuyo interior había restos humanos en estado de descomposición, cada una de ellos fragmentados en dorso, manos, piernas, pies, cabeza, intestinos y estómago.

Las autoridades señalaron que los restos corresponden a un hombre de entre 40 y 45 años, de complexión robusta y cabello corto. Se le apreció un tatuaje de dos caras simulando La Comedia y una virgen. Los policías creen que tanto él como los calcinados en el vehículo fueron torturados antes de morir.

A más de cien kilómetros de ese lugar, en la carretera San Gregorio-Venustiano Carranza, los agentes encontraron aproximadamente a las 3:00 de la tarde del sábado otros tres cuerpos con impactos de arma de fuego, de acuerdo con las primeras conclusiones de los investigadores.

Se desconoce la identidad de las tres personas, según el vocero de la Procuraduría.

En la zona donde fueron hallados los cuerpos se libra una intensa batalla entre el cártel de Jalisco Nueva Generación y Los Caballeros Templarios de Michoacán. Ambas facciones quieren apoderarse del control del tráfico de drogas en la frontera.