Una histórica relación de mutua inspiración que se ha ido acrecentando hasta alcanzar una especie de fusión: la moda y el arte. Es este el tema de la exposición "Reflecting Fashion" ("Reflejando Moda") que puede verse hasta el 23 de septiembre en el Mumok de Viena.

Gustav Klimt, Salvador Dalí, Max Ernst, Coco Chanel, Elsa Schiaparelli, Marchel Duchamp, Cindy Sherman, Andy Warhol, Man Ray... son muchos los nombres famosos, e incluso ya legendarios, que protagonizan esta historia, plasmada en las cuatro plantas del Museo de Arte Moderno Fundación Ludwig de Viena (Mumok).

Parte de 1900, bajo el lema "Moda como Modernismo", alcanza un punto culminante con el surrealismo y continúa hasta nuestros días.

Y es que "moda" es siempre imagen, y por ello no es casual que la palabra esté emparentada con el término 'Modernismo'", explican los organizadores de este evento que se enmarca en un verano dedicado a la moda en el Barrio de los Museos de la capital austríaca.

Pero también hay excursiones a alguna época anterior, como la de María Antonieta, que aparece encarnada en un espantapájaros porque no podía faltar la célebre reina en esta presentación de cerca de 300 trabajos de más de cien artistas, entre vestidos, trajes, corbatas, zapatos, moldes, bocetos, dibujos, cuadros, escritos, fotografías y vídeos.

"La moda es el salto del tigre al pasado", dijo un día el escritor y filósofo Walter Benjamin.

Tiene que ver con lo nuevo, pero siempre cita algo ya conocido.

Si en la Edad Media todo lo nuevo era mal visto y evitado, casi un sinónimo de negativo o corrupto, luego ocurre lo contrario, se busca a toda costa la originalidad, según afirma la muestra.

Es a partir de 1500 cuando la vestimenta comienza a parecerse al arte, pero hacia 1900 esta relación se intensifica con los movimientos revolucionarios y de reforma, pues buscan una nueva estética y la estampan en trajes y vestidos con ansias de futuro.

Figuras geométricas, colores básicos, nuevos materiales, funcionalismo; los constructivistas se dedicaron a lo cotidiano y se concentraron en diseñar ropa de trabajo, una nueva moda para todos, también para el obrero: surgió el "mono".

Y aparecieron los diseños de Giacomo Balla, Sonia Dalaunay o Liubov'Popova, entre muchos otros.

Por esa época, Guillome Apollinaire comentó: "los jueves y domingos uno debería ir al baile Bullier para ver a la Sra. y al Sr. Delaunay mostrando la reforma de la vestimenta".

"La moda se revela una y otra vez como un sistema paradójico. Es vista como superficial, vacía y banal, pero en ella reconocemos el espíritu de la época y con ello una relevancia social", se resalta en un folleto de la exhibición.

Especialmente elocuente y fructífera fue la vinculación del diseño con los surrealistas. Man Ray trabajaba en París como fotógrafo de moda, Renée Magritte creaba diseños para las casas de alta costura belgas, Coco Chanel era amiga de Salvador Dalí y de Jean Cocteau, para quien proyectaba escenarios.

Legendaria es la amistad de Dalí con Elsa Schiaperelli, diseñadora a la que Cristóbal Balenciaga calificó como "la única auténtica artista en la moda".

Y Max Ernst llegó incluso a propagar: "Fiat modes perat ars" ("Viva la moda, abajo con el arte").

En este ambiente nacieron, por ejemplo, el vestido de cena diseñado por Schiaperelli con la colaboración de Dalí, en seda e inspirado en el "teléfono langosta" del surrealista español; el chaleco de André Breton para Benjamen Péret, o los guantes de cuero de Meret Oppenheim, en gris y con el diseño de las venas en rojo.

Años después Andy Warhol estampa una blusa en seda verde, mientras que Christo crea el "Wedding Dress" (Traje de Boda), una escultura irónica, con un maniquí que arrastra, atado con cuerdas, un gran peso.

Más de 70 museos, instituciones, coleccionistas privados, artistas y diseñadores cedieron en préstamo piezas para esta muestra, en la que, por su puesto, no faltan ejemplos del siglo XXI.

La actualidad queda especialmente patente en un atuendo de encapuchado -blusón y capucha- inspirado en el grupo punk ruso Pussy Riot, cuyas integrantes fueron condenadas el viernes a dos años de cárcel por haber cantado en una catedral contra el presidente Putin.

HASH(0x9cb3e70)

Wanda Rudich