Miles de personas han regresado en las últimas horas desde distintos puntos de la India al noreste del país por temor a sufrir matanzas de carácter étnico como las registradas el pasado mes en esa región, de donde son originarias.

El mayor éxodo se ha producido en la ciudad meridional de Bangalore y en el estado del que es capital, Karnataka, tras extenderse el rumor de que los nativos de Assam iban a ser objeto de masacres supuestamente a cargo de musulmanes radicales.

Según la cadena de televisión NDTV, unas 17.000 personas nacidas en Assam han regresado entre el miércoles y el jueves desde Bangalore, la mayoría en trenes abarrotados, y hoy estaba prevista la salida de un nuevo servicio con todos los asientos cubiertos.

Pese a los llamamientos a la calma desde la oficina del primer ministro, Manmohan Singh, también se han registrado desplazamientos desde otros puntos como las urbes suroccidentales de Pune -unas 3.000 personas- y Bombay -1.500- o la sureña Hyderabad, de acuerdo con los medios locales.

"Los rumores se han expandido y un número elevado de personas ha decidido regresar a sus áreas en los últimos días", admitió a Efe el responsable en Assam de la Plataforma de Ferrocarriles, N.K. Das.

"La mayoría recurren a los servicios de tren normales pero también se han preparado algunos servicios nocturnos especiales. Trataremos de proveer la seguridad adecuada", agregó la fuente, que evitó referirse a un "éxodo masivo".

Algunos medios indios recogen de hecho versiones de pasajeros que aseguran que simplemente se van para disfrutar de "un fin de semana largo", mientras que otras fuentes reconocen sentir ansiedad por la atmósfera que se ha creado.

Una fuente de la policía en la principal ciudad de Assam, Guwahati, explicó a Efe por teléfono que "se aprecia un cierto movimiento" de llegada de gente a la región pero mantuvo que "la situación está bajo control" y "no se han registrado altercados".

A través de su página de Facebook, la Unión de Todos los Estudiantes de Assam dijo ayer que "algunos elementos malignos" -que no precisó- "están amenazando" a la comunidad del noreste para abandonar las citadas ciudades "antes del 20 de agosto".

Las autoridades no han determinado aún el origen de las amenazas, enviadas en mensajes de texto a través de teléfonos móviles, aunque han reforzado la seguridad en los lugares más sensibles y están vigilando páginas web y redes de comunicación social.

Según la agencia IANS, el jefe de Gobierno de Assam, Tarun Gogoi, convocó hoy una reunión multipartita para abordar la situación y envió a cuatro ministros de su gabinete a Bangalore y Hyderabad para entrevistarse con las autoridades locales y la comunidad asamesa.

Algunos medios indios estiman que la populosa Bangalore, considerada un polo tecnológico en la India, alberga a unas 240.000 personas del noreste del país, entre estudiantes y trabajadores.

Entre finales de julio y principios de agosto, Assam fue escenario de brutales brotes de violencia que enfrentaron a inmigrantes musulmanes procedentes de Bangladesh con los "bodos", una comunidad tribal asamesa.

Alrededor de 80 personas perdieron la vida en estos enfrentamientos y unas 400.000 personas tuvieron que huir de sus hogares en la región, donde el Ejército decretó el toque de queda y reforzó sus dotaciones.

Pese al transcurso del tiempo, la situación continúa siendo tensa en Assam -ayer hubo nuevos incidentes sin víctimas mortales- y el episodio ha puesto en evidencia la fragilidad de la convivencia en un país con una gran diversidad étnica y religiosa como la India.

"Está en juego la unidad e integridad de nuestro país", reconoció hoy en el Parlamento el primer ministro Singh.

El noreste está compuesto por siete pequeños estados unidos al resto de la India por una diminuta lengua de tierra y con una población cuyos rasgos étnicos, mongoloides, difieren notablemente de los de los habitantes del resto del subcontinente y les valen en ocasiones el apelativo despectivo de "chinkis".

Los musulmanes, que han sido también objeto de numerosos ataques sectarios en el pasado, son la principal minoría religiosa en el país (en torno al 14 %, solo por detrás de los fieles hindúes), y están esparcidos por la totalidad del territorio. EFE

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Igor G. Barbero