La Liga Árabe pidió hoy a las organizaciones internacionales, en especial la ONU y la UNESCO, que intervengan de "manera urgente" para frenar las agresiones israelíes contra los palestinos en Israel.

Coincidiendo con el 43 aniversario del incendio de la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén por un extremista judío, la organización panárabe instó también a los países árabes y musulmanes a que apliquen las decisiones tomadas en cumbres anteriores para apoyar a Jerusalén y a los palestinos ante los ataques israelíes.

"Jerusalén es escenario de una campaña destinada a construir asentamientos para convertirla en una ciudad judía", denunció la Liga Árabe en un comunicado.

Esta campaña incluye, según el organismo, la construcción de hoteles en los asentamientos cercanos a la ciudad y la destrucción de casas de palestinos, así como impuestos y amenazas a los comerciantes palestinos en Jerusalén.

La Liga Árabe también reseñó entre los ataques sufridos la expulsión de 90.000 palestinos fuera del muro construido por Israel alrededor de Jerusalén y el corte de los servicios básicos de los grupos de beduinos palestinos residentes en los alrededores de la ciudad para expulsarles de allí y construir más asentamientos.

Por otro lado, la Liga Árabe dio hoy la bienvenida a las decisiones adoptadas en la cumbre de los países de la Organización de la Cooperación Islámica (OCI) en La Meca hace dos días en relación a los palestinos.

El documento final de esa cumbre enfatiza la necesidad de apoyar la causa palestina y condena la política de asentamientos que sigue el Gobierno israelí.

También coincidiendo con el aniversario del incendio de Al Aqsa, grupos de activistas egipcios han organizado hoy una protesta para expresar su apoyo a los palestinos en la plaza cairota de Tahrir.

Esta manifestación tiene el objetivo de rechazar las acusaciones de algunos de que los palestinos están detrás del ataque del pasado 5 de agosto en la frontera de Egipto con Gaza, en el que murieron 16 soldados y policías egipcios.

La importante mezquita de Al Aqsa fue atacada en agosto de 1966 por un judío de origen australiano, que causó un incendio en el minarete de Salahedín y en la parte sureste del templo.