Mientras el caso de Julian Assange parece haberse calmado el viernes, la velada amenaza de Londres de tomar la embajada de Ecuador por asalto y sacar por la fuerza al activista australiano ha resultado contraproducente: atrajo a simpatizantes del fundador de WikiLeaks frente a la sede y desencadenó denuncias airadas de Ecuador y otros sitios.

Fue una advertencia que supuestamente buscaba recordarle a Ecuador que la paciencia británica tiene un límite, pero se topó con el rechazo internacional, opinaron especialistas en derecho internacional y diplomáticos.

"Fue una gran error", dijo el ex embajador británico Oliver Miles. "Pone al gobierno británico en la posición de solicitar algo que es ilegítimo".

La advertencia británica fue transmitida en un par de notas entregadas el miércoles a los diplomáticos ecuatorianos mientras intentaban negociar un acuerdo sobre Assange, quien ha pasado casi dos meses refugiado en la embajada de Londres para no ser extraditado a Suecia, que le busca por denuncias de ataques sexuales.

Las notas, publicadas el jueves por Gran Bretaña, dijeron que mantener a Assange en la embajada es incompatible con el derecho internacional. Agregaron: "Ustedes deben estar al tanto que hay bases legales en Gran Bretaña — la Ley de Sedes Diplomáticas y Consulares — que nos permiten toman medidas para detener al señor Assange en el presente recinto de la embajada".

Gran Bretaña aprobó la ley en 1987, tras un mortífero tiroteo en 1984 en el que un diplomático libio disparó contra manifestantes desde el interior de la embajada de su país en Londres, matando a un policía británico.

Los ecuatorianos reaccionaron indignados por las notas y acusaron a Gran Bretaña de amenazar con entrar por la fuerza en la embajada, por lo que pidieron una reunión urgente de la Organización de Estados Americanos. Las consecuencias de la crisis se prolongaron el viernes, cuando la cancillería rusa tuiteó que el asunto plantea interrogantes sobre la protección diplomática.

La secretaría de Relaciones Exteriores británica insiste que su aviso "no era una amenaza", lo que Miles desestimó con una sonrisa.

"Si le digo 'No le estoy amenazando pero tengo una porra muy larga aquí', es sólo una cuestión de semántica", dijo.

Otros diplomáticos y especialistas legales dijeron que las autoridades británicas nunca deberían haber mencionado la ley.

Algunos abogados destacaron que la inmunidad diplomática de la embajada solamente puede ser revocada si la medida "es permisible conforme al derecho internacional".

La abogada Rebecca Niblock dijo que es difícil ver Gran Bretaña pueda cumplir la amenaza de apresar a Assange dentro de la embajada y defender lo que consideró "un principio fundamental del derecho internacional".

Empero, el especialista en extradiciones Julian Knowles cree que Gran Bretaña podría y debería anular la inviolabilidad diplomática de la embajada ecuatoriana si persiste Assange en lo que describió como "abusar del imperio de la ley".

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