Los destrozos causados hace ya dos décadas por "Andrew" en el Aeropuerto de Tamiami, en una de las zonas más afectadas de Florida por aquel histórico huracán de categoría 5, se pueden ver en una exposición fotográfica que abre sus puertas este lunes al sur de Miami.

Con motivo del vigésimo aniversario dentro de una semana del devastador paso del huracán "Andrew", el Campus Homestead del Miami Dade College (MDC) y el Sistema de Galerías de Arte (AGS) han organizado una exposición con las instantáneas tomadas por Barry Fellman.

"Yo vivía muy cerca, en un área que quedó severamente dañada por la tormenta", explicó hoy a Efe Fellman, quien nació en Miami y asegura que "Andrew", el huracán más destructivo del siglo XX en Estados Unidos, es, "con diferencia, el peor que he vivido nunca".

"Andrew" es el último huracán de categoría 5, la máxima en la escala Saffir-Simpson, que ha tocado tierra en Estados Unidos y lo hizo por el sur de Florida el 24 de agosto de 1992. Tras atravesar esta península, volvió a alcanzar la costa del estado de Luisiana con categoría 3.

Se calcula que provocó la muerte de al menos 23 personas y daños por unos 25.000 millones de dólares, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. En su día fue el más destructivo jamás registrado en este país, aunque luego le superaron "Katrina" en 2005, además de "Ike" en 2008.

La exposición, que se podrá visitar de forma gratuita en el citado campus hasta el próximo 14 de septiembre, reúne algunas de las imágenes tomadas por Fellman, que en la actualidad es director del Centro de Comunicaciones Visuales de Wynwood (Miami).

En ellas se pueden observar los destrozos que "Andrew" causó en este pequeño aeropuerto, donde muros y techos fueron derruidos y las avionetas quedaron apiladas unas sobre otras.

"Como otros, sufrimos daños en nuestra casa y nos quedamos sin electricidad. Tuvimos suerte de no sufrir daños físicos. Dedicamos el día siguiente a hacer arreglos provisionales y atender las necesidades de nuestros vecinos", apunta el fotógrafo en el material preparado para presentar la exposición.

Al día siguiente, relata, fue cuando él y tantos otros residentes de la zona se dieron cuenta de que la recuperación sería "un largo y engorroso proceso".

"Comenzamos a evaluar los daños en otras áreas de nuestro barrio. A pesar de que muchas carreteras estaban bloqueadas y las líneas eléctrica esparcidas por todas partes tuve la oportunidad de conducir unas pocas manzanas en dirección al aeropuerto", explica.

El fotógrafo recuerda cómo le sorprendió que las avionetas hubieran quedado destruidas "como si fuera juguetes" y los edificios "convertidos en masas de metal retorcido".

Por ello, decidió regresar al día siguiente con su cámara para hacer unas instantáneas que "tratan de descifrar el laberinto de metal entrelazado mediante la búsqueda de los nuevos diseños que impuso la naturaleza".

"Muestran mi esfuerzo por dar sentido a la confusión y encontrar algo de belleza en el caos", argumenta Fellman sobre su trabajo.