El nuevo presidente dominicano, Danilo Medina, hizo hoy sus primeros nombramientos, entre ellos los responsables de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) y de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa), y confirmó al titular del Banco Central.

El gobernante, que juró el cargo este jueves, nombró en la corporación de electricidad a Rubén Bichara, quien fuera el coordinador del sector externo de su campaña electoral, y en la refinería, de la que Venezuela es dueña del 49 % de las acciones, al exministro de Turismo Félix Jiménez, que reemplaza a Francisco Méndez.

Otra de las decisiones anunciadas hoy por el nuevo mandatario dominicano, que sucede a Leone Fernández, de su mismo partido, fue la confirmación del gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, quien ha dirigido ese ente regulador por los últimos ocho años.

Bichara sustituye al empresario Celso Marranzini, quien tuvo un buen desempeño al principio de su gestión, pero que terminó siendo muy cuestionado por varios sectores, ante el aumento registrado en la millonaria suma en dólares que el Gobierno destina a subsidiar el suministro de electricidad.

La CDEEE es la responsable del suministro y distribución de la energía eléctrica en el país, que el Estado compra a las generadoras. El organismo público también administra las hidroeléctricas y presas generadoras de electricidad.

El presidente Medina prometió durante su discurso de investidura que la crisis en el sector eléctrico dominicano habrá concluido para el final de su mandato en 2016.

Desde hace décadas, el servicio de energía eléctrica presenta deficiencias en República Dominicana con apagones diarios de 4 a 8 horas, aunque en los últimos dos años se ha logrado aumentar el número de circuitos con suministro 24 horas.

Medina, durante una visita que hizo a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en julio pasado tras ser elegido en las elecciones de mayo último, afirmó que estudiaba la posibilidad de que el país suramericano participara en la instalación de dos plantas de 300 megavatios cada una que funcionarían "a carbón o a gas".

En esa oportunidad, sin embargo, no especificó en qué consistiría la probable participación de Brasil en la construcción de las dos plantas.