Pese a que la policía chilena continúa con los desalojos de colegios de enseñanza media ocupados por los estudiantes, el conflicto recrudeció el viernes con nuevas tomas y la ocupación de la sede central de la Universidad de Chile.

El presidente Sebastián Piñera condenó el viernes durante una ceremonia en la sede de gobierno las ocupaciones de colegios.

"La violencia no es un instrumento legítimo en una sociedad civilizada, en una sociedad democrática", manifestó el mandatario.

Agregó que su gobierno respeta el derecho a manifestarse pero dentro de los márgenes de la ley.

El jueves la policía antimotines desalojó en medio de enfrentamientos tres liceos municipales ocupados por sus estudiantes en demanda de reformas en la educación y durante la madrugada del viernes ingresó a dos colegios de niñas ocupados y procedió a expulsarlas y detenerlas.

Cuarenta y nueve jóvenes fueron detenidas. Las muchachas denunciaron a la prensa excesos por parte de la policía durante los desalojos, una queja avalada por organizaciones humanitarias.

Uno de los liceos fue nuevamente tomado horas después por sus estudiantes mientras que el Instituto Nacional, un colegio de excelencia, se sumó el viernes a las ocupaciones.

El ministro de Educación, Harald Beyer, apoyó los desalojos de los estudiantes.

"Rechazamos las tomas porque creemos que perjudican a esa educación pública que se dice defender", dijo Beyer a la prensa.

Beyer es el tercer ministro del área desde que Piñera asumió el poder en marzo de 2010. Sus dos antecesores dejaron el cargo como consecuencia de las protestas estudiantiles iniciadas en mayo de 2011.

Pese a que los universitarios decidieron este año no realizar ocupaciones para iniciar protestas creativas, según han dicho, un grupo de alumnos de la Universidad de Chile decidió durante la noche del jueves ocupar la sede central de ese centro de estudios que el año pasado estuvo siete meses tomada.

Gabriel Boric, líder estudiantil de la Universidad de Chile, señaló que los dirigentes analizarán la situación y si respaldan la ocupación pero advirtió que "este movimiento se enmarca en las movilizaciones crecientes que vive el país. Y que el ministro de Educación no ha querido escuchar".

Los estudiantes acusan a Beyer de no discutir sus demandas, aunque el ministro arguye que está dispuesto a analizar la situación de la educación en el Congreso. El gobierno se opone a terminar con el lucro en establecimientos privados con financiamiento estatal, una de las principales exigencias de los estudiantes.

El gobierno sostiene que ha acogido algunas de las demandas estudiantiles, como un ajuste tributario para destinar 1.000 millones de dólares a la educación y un proyecto para restringir la dependencia municipal de los colegios. Pero ambas medidas son consideradas insuficientes por los estudiantes.