El descarado ataque de los talibanes paquistaníes a una importante base militar de la fuerza aérea cerca de la capital refleja la necesidad de que los militares paquistaníes apliquen su plan de ofensiva contra el grupo y su principal área de protección junto a la frontera afgana.

Un grupo de nueve talibanes bien armados con fusiles automáticos y granadas propulsadas por cohetes atacaron la madrugada del jueves una base aérea militar paquistaní cerca de Islamabad con posible relación al programa nuclear nacional, mataron a funcionarios de seguridad.

Las fuerzas de seguridad lograron tomar la base después de dos horas de intenso combate en el que murieron los nueve milicianos.

Asad Munir, un brigadier militar retirado que sirve como oficial de inteligencia en la región tribal de Pakistán, dijo que el ataque refuerza la necesidad de que se lance una operación contra los talibanes paquistaníes en Waziristán del Norte.

"No se les debería permitir tener ninguna parte del territorio bajo control", destacó Munir. "Eso facilita su capacidad de planear ataques y enviar a gente a ejecutarlos", indicó.

Pero la operación en la remota y escarpada área tribal de Waziristán del Norte está plagada de riesgos, tanto en lo que respecta luchar con los talibanes y evitar atacar a otros grupos de milicianos que no son considerados como amenaza para el estado porque centran sus ataques en las fuerzas afganas y de la OTAN dentro de la vecina Afganistán.

Estados Unidos ha presionado reiteradamente a Pakistán a fin de que ataque al grupo de milicianos conocido como la red Haqqani, que no es considerado nocivo por el estado paquistaní. Pero es probable que la ofensiva no se lleve a cabo en ese frente y se ha tornado menos intensa de lo que Washington hubiera deseado.

La principal amenaza percibida por Islamabad son definitivamente los talibanes paquistaníes, que han lanzado ataques insurgentes en el país durante años, con un balance de 30.000 muertos.