El Consejo de Seguridad debate el jueves si establece una nueva oficina civil de respaldo a los esfuerzos de las Naciones Unidas y la Liga Arabe para poner fin al conflicto armado que lleva 18 meses en Siria mientras que los observadores militares de la ONU concluyen su misión el domingo.

El consejo ha planteado dos condiciones para la posibilidad de extender la misión de observadores inermes después del 19 de agosto: que el gobierno suspenda el uso de armas pesadas y una reducción considerable de la violencia.

En una carta enviada el viernes al Consejo de Seguridad, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que ninguna de las condiciones se habían cumplido y Siria ahora corre el riesgo "de caer en una guerra civil a gran escala".

Pero ante el fin de la misión de observadores inermes, Ban dijo que "es imperativo para las Naciones Unidas tener una presencia en Siria" además de las operaciones de ayuda humanitaria a fin de dar respaldo a los esfuerzos de la ONU y la Liga Arabe "de mediación y para facilitar una resolución pacífica a la crisis".

"Tengo la intención por lo tanto de colaborar en el futuro inmediato hacia el establecimiento de una presencia efectiva y flexible de las Naciones Unidas en Siria que respalde nuestros esfuerzos con las partes para poner fin a las hostilidades", indicó Ban.

El representante diplomático de Francia ante la ONU, Gerard Araud, actual presidente del Consejo de Seguridad, dijo que los miembros tratarán sobre la misión de observadores y la propuesta de Ban en un reunión privada el jueves en la cual les rendirá un informe el secretario general adjunto para pacificación, Edmond Mulet.

"Creo que existe consenso entre los miembros del Consejo de Seguridad de que necesitamos tener una presencia de la ONU que quede en Damasco, en Siria después del 20 de agosto", destacó Araud a los periodistas el miércoles.