El Consejo de Seguridad dejará que el mandato de la misión de observadores de la ONU en Siria expire el domingo y establecerá en ese país una nueva oficina de empleados civiles para apoyar las medidas del organismo y de la Liga Arabe que buscan el fin del conflicto sirio.

El embajador de Francia ante Naciones Unidas y actual presidente del Consejo de Seguridad, Gerard Araud, anunció el jueves que los miembros de esa instancia aprobaron la propuesta del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para crear una oficina de enlace.

Araud dijo que el consejo determinó que no se cumplieron las condiciones fijadas el domingo pasado para una posible prórroga de la misión de los observadores desarmados. No se suspendió el uso de armas de grueso calibre por el gobierno sirio ni hubo una reducción significativa de la violencia, especificó.

Rusia propuso un encuentro el viernes en Nueva York para exhortar a todas las partes para que pongan fin al conflicto que lleva 18 meses en Siria. La invitación fue hecha a los embajadores en la ONU de las potencias mundiales clave que se reunieron en Ginebra en junio y convinieron en las directrices para una transición política en Siria.

"Más de 18.000 personas han sido muertas en los últimos 18 meses", dijo Ban el miércoles a periodistas en Timor Oriental. "El pueblo sirio ha sufrido demasiado durante demasiado tiempo".

En una carta enviada el viernes al Consejo de Seguridad, Ban advirtió que "es imperativo que Naciones Unidas tenga presencia en Siria", independientemente de las operaciones de ayuda humanitaria a fin de respaldar los esfuerzos de la ONU y la Liga Arabe "de mediar y facilitar una solución pacífica de la crisis".

El Consejo de Seguridad autorizó inicialmente el establecimiento de una misión de 300 observadores en Siria durante 90 días para que supervisara la aplicación de un plan de paz de seis puntos fraguado por el enviado de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan. El plan preveía empezar con un cese el fuego y la retirada de las armas pesadas del gobierno y culminar con conversaciones políticas encabezadas por los sirios.

El gobierno del presidente Bashar Assad y las fuerzas de la oposición aceptaron el plan, pero nunca fue implementado.

Ante el deterioro de la seguridad y del derramamiento de sangre, los observadores han estado confinados principalmente en hoteles desde el 15 de junio y el contingente ha sido reducido en casi dos tercios. La ONU informó el miércoles que 110 observadores continuaban en Siria, sobre todo en Damasco. El miércoles estalló una bomba frente a uno de esos hoteles y tres personas — que no eran observadores — fueron heridas.

Annan, frustrado por el agravamiento del conflicto y la incapacidad de las potencias mundiales en el Consejo de Seguridad para unirse y acabar con él, anunció el mes pasado que dejaba el puesto el 31 de agosto.

Rusia y China han vetado tres resoluciones del Consejo de Seguridad, promovidas por Occidente, que habían arreciado la presión contra el gobierno sirio con la amenaza de sanciones si no paraban los enfrentamientos.