Los rebeldes lanzaron el jueves una andanada de ataques que causaron 41 muertos y decenas de heridos en el centro y norte de Irak, en otro de los golpes persistentes que tienen el propósito de minar la autoridad del gobierno.

Los atentados, con bombas y disparos, marcaron el día más mortífero del país en más de tres meses y estremecieron a las familias que se alistan para convivir el fin de semana feriado.

Más de 130 personas ha muerto a causa de la violencia en todo el país en lo que va de agosto, en una demostración de que los insurgentes dirigidos por un grupo vinculado a al-Qaida sigue siendo una fuerza mortal ocho meses después que salieron de Irak los últimos soldados estadounidenses.

Uno de los ataques más cruentos ocurrió al mediodía cuando un coche-bomba fue detonado cerca del cuartel local de las fuerzas de seguridad en la ciudad de Daqouq, en el norte de Irak. Cuando la policía llegaba al lugar, una bomba colocada en el camino estalló y mató a siete agentes. Otras 35 personas sufrieron heridas, informó la Policía.

Un automóvil con explosivos en el vecindario de Husseiniyah, al noreste de Bagdad, estalló y causó la muerte de siete personas. También lesionó a 31.

Luego, poco antes de la puesta del sol, hombres armados abrieron fuego contra un retén militar iraquí cerca del pueblo de Mishada, matando a siete soldados e hiriendo a otros ocho. Mishada se ubica a 30 kilómetros (20 millas) al norte de Bagdad.

Las autoridades iraquíes redoblan la seguridad ante el feriado del Eid al-Fitr que conmemora este fin de semana el fin del sagrado mes musulmán del Ramadán. Las autoridades esperan evitar un repunte de la violencia cuando la gente se congregue por la festividad en lugares públicos como parques, templos y mezquitas.

La carnicería del jueves comenzó cuando los rebeldes colocaron cuatro bombas alrededor de la vivienda de un militar cerca de la ciudad norteña de Kirkuk, de acuerdo con el comandante policial, general Sarhad Qadir. El militar escapó ileso, pero su hermano murió y otros seis miembros de su familia fueron heridos.

Horas después, una bomba en un automóvil estacionado estalló cerca de una calle de restaurantes. Una persona murió y otras 15 quedaron heridas, dijo Qadir.

La explosión de otro coche bomba estacionado cerca de un vehículo policial lesionó a dos agentes y a dos transeúntes.

Un par de horas después, dos coches bombas estallaron simultáneamente en una playa de estacionamiento cerca de un complejo de oficinas del gobierno en el norte de Kirkuk, e hirieron a dos personas.

Kirkuk está situada 290 kilómetros (180 millas) al norte de Bagdad.