El entierro de un individuo de alto rango de la antigua sociedad zapoteca fue descubierto por arqueólogos mexicanos en un complejo funerario de unos 1.200 años de antigüedad en el sureño estado de Oaxaca, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Luego del descubrimiento hace unos tres meses del complejo funerario en la zona arqueológica de Atzompa, compuesto por tres cámaras mortuorias, los investigadores lograron ingresar al tercer sepulcro prehispánico, indicó el INAH en un comunicado.

El sepulcro conserva restos óseos de un individuo, probablemente de sexo masculino, informó la doctora Nelly Robles García, coordinadora de Arqueología del INAH.

El material óseo será sometido a estudios de antropología física para determinar edad, nutrición y estado de salud del personaje, y si existen deformaciones intencionales de origen cultural.

Junto a dicha osamenta también se halló un cráneo fragmentado perteneciente a otro individuo, que quizá fue depositado a manera de ofrenda, así como una pequeña jarra tubular de color negro y partes de una vasija.

También se descubrió una urna roja con forma de rostro humano con ornamentos como orejeras y un tocado que estaba desprendido y que se encontró a un costado de la pieza, dijo el arqueólogo Eduardo García, al referir que esta pieza formaba parte de la ofrenda mortuoria.

El vaso, que se estima data de 650 a 850 d.C., mide 50 centímetros de altura, aunque quizá con el tocado alcanzaría los 70 centímetros, y tiene cerca de 30 centímetros de diámetro.

Una de las características más sobresalientes de la pieza, que destaca por su excelente estado de conservación, es el pigmento rojo con que fue pintada, que al parecer podría haberse obtenido del cinabrio o de la hematita.

"Estamos frente a un edificio donde fueron depositados los restos de personajes de muy alto estatus; quiénes eran y qué papel jugaban en la urbe zapoteca, está por discernirse a partir de los hallazgos que se están registrando y de sus análisis posteriores", explicó Robles.

A fines de abril pasado los arqueólogos descubrieron el edificio diseñado exclusivamente para albergar una serie de tumbas, que están colocadas una sobre otra y, a diferencia de las que hasta ahora se habían encontrado, no son subterráneas.

Además, una de las cámaras funerarias está decorada con una pintura mural que alude al ritual del juego de pelota, tema que no se había visto en un contexto funerario zapoteca.

De acuerdo con los arqueólogos, Atzompa fue una pequeña ciudad satélite de Monte Albán, fundada durante el periodo Clásico Tardío (650-900 d.C.), como consecuencia de la expansión de esa urbe.

Sin embargo, "este descubrimiento cambia la percepción que se tenía, en el sentido de que no fue tan similar a Monte Albán como se había pensado, sino que desarrolló sus propias expresiones constructivas, como el caso de las tumbas y palacios", destacó Robles.

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