La tala ilegal de la zona occidental del país donde inverna la mariposa Monarca ha sido prácticamente eliminada, de acuerdo con un estudio difundido el miércoles.

Ahora, las autoridades esperan recurrir a un exitoso programa de patrullas contra la tala, así como a la entrega de pagos a los habitantes de comunidades rurales para resolver otros conflictos forestales en varias partes del país.

El gobierno, grupos ambientalistas y donadores privados han gastado millones de dólares para que los habitantes de comunidades forestales en la reserva de la Monarca planten árboles y establezcan negocios de ecoturismo a fin de conservar la generalizada fascinación de la gente con la migración anual y multigeneracional de la mariposa a lo largo de Canadá, Estados Unidos y México.

Desean también que una solución similar pueda funcionar en áreas donde la explotación ilegal de árboles ha causado conflictos armados y homicidios.

"Ha sido un esquema exitoso", afirmó el secretario federal de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan Elvira Quesada. "Queremos seguir ampliando (el programa)".

Por primera vez no se ha encontrado tala en cantidades detectables desde que los bosques montañosos al oeste de la Ciudad de México fueron declarados reserva natural en el 2000, según una serie de fotografías aéreas del lugar.

"La batalla no está ganada", advirtió Omar Vidal, del grupo ambientalista WWF México, al señalar que las medidas de vigilancia en los bosques de pinos y abetos deben mantenerse.

Consideró que la tala a menor escala podría persistir y que es necesario redoblar las medidas para ofrecerles alternativas económicas a los campesinos comunales que viven en la reserva y que antaño obtenían dinero con la tala masiva.

La tala llegó a ser considerada como la mayor amenaza a la reserva. En su momento más agudo en 2005, los taladores acabaron con hasta 461 hectáreas (1.140 acres) al año en la reserva, que se extiende por 56.259 hectáreas (193.000 acres).

Casi al mismo tiempo, las autoridades enviaron policías armados a patrullar la reserva y a eliminar las operaciones de tala ilegal. Elvira Quesada recordó que dirigía una de las primeras redadas de la policía contra los taladores en 2003, cuando todavía era común ver aserraderos y camiones cargados con troncos. "Había comunidades donde tenían letreros en la entrada: 'Prohibida la entrada de Semarnat''', dijo.

De manera simultánea, algunos grupos de donantes colocaron viveros en las comunidades locales para sembrar ejemplares para la reforestación y ayudaron a construir instalaciones turísticas, a fin de ofrecerles a los campesinos comunales fuentes alternativas de ingresos. Algunos de los campesinos reciben pagos por ser guardias de medio tiempo y denunciar la presencia de taladores.

Lincoln Brower, experto en la mariposa monarca y profesor emérito de zoología en la Universidad de Florida, señaló que "parece que el gobierno mexicano ha mejorado mucho su posición contra la tala masiva ilegal masiva, por lo cual lo felicito de todo corazón".

Brower advirtió en un correo electrónico que "la eliminación de depredadores de árboles individuales (por personas solas y pequeños grupos de taladores) es en gran medida indetectable" mediante el análisis de las imágenes aéreas y de satélite.

Refirió que vio bosques destruidos cuando visitó la reserva en 2010 y 2012, pero aseguró que "hasta que el gobierno establezca un sistema de estrecho y permanente monitoreo durante todo el año y en los mismos bosques, esta degradación persistente y progresiva continuará".

Vidal dijo que el cambio climático parece ahora afectar a los bosques que albergan a las mariposas que llegan en su migración anual desde Canadá y Estados Unidos.

De acuerdo al estudio realizado por investigadores de la mayor universidad mexicana y el WWF, entre otros, los escarabajos de corteza, la sequía y una infestación de la planta parásita del muérdago — una enredadera que estrangula árboles — han causado una pérdida conjunta de casi 21 hectáreas (52 acres) en bosques de pinos y abetos.

El cambio en los patrones climáticos ha provocado sequías que agobian a los árboles y los vuelve más vulnerables a los escarabajos de corteza, y también fuertes lluvias y viento como las de 2010 que causaron la pérdida de bosques por deslizamientos de tierra. Brower criticó la decisión del gobierno de eliminar los árboles caídos por las tormentas, pues estimó que era mejor dejarlos morir cuando donde han caído.

El número de mariposas Monarca que pasan el invierno en México disminuyó 28% este año, según un informe publicado en marzo. El descenso fue atribuido por algunos especialistas a la sequía en algunas partes de Estados Unidos y Canadá, donde las mariposas se reproducen y comienzan su larga migración hacia el sur.

La cantidad de las mariposas que invernan en México ha variado enormemente en los últimos años. La situación se hizo más preocupante hace dos años, cuando su número cayó 75% en las zonas de invernación, que fue la menor población de lepidópteros en comparación con los primeros registros que datan de 1993. La cifra casi se duplicó el año pasado.

La migración es un rasgo heredado: ninguna mariposa vive para hacer el recorrido de ida y vuelta. Los millones de mariposas, de color naranja y negro, forman conglomerados tan densos en las ramas de los árboles en la reserva que los expertos las cuentan mediante el número de hectáreas que cubren.

Elvira Quesada dijo que las autoridades intentan implementar el mismo mecanismo en la comunidad de Cherán, en el estado de Michoacán, donde un conflicto entre taladores ilegales y la población local ha dejado una docena de muertes en los últimos meses. Los habitantes de Cherán han colocado barricadas en los caminos y exigido la presencia del ejército para que los proteja de las bandas de taladores.

El sistema también es probado en la región de los Chimalapas, entre los estados sureños de Oaxaca y Chiapas, donde comunidades indígenas pelean por tierras y recursos forestales.

Las medidas podrían ser usados en "conflictos de tierras, conflictos ambientales y disputas legales, donde la clave de la solución es la preservación de los recursos naturales", estimó Elvira Quesada.