La cumbre extraordinaria de la Organización de Cooperación Islámica (OCI) se cerró hoy en La Meca con la decisión de excluir a Siria como país miembro y con un acercamiento entre los líderes de Arabia Saudí y de Irán.

Los jefes de Estado y representantes de 57 estados cerraron de madrugada la cita, que comenzó el martes, aprobando la llamada "Carta de La Meca para promover la solidaridad islámica", en la que se condenaron las violaciones de los derechos humanos y los crímenes cometidos por el régimen de Damasco.

Al mismo tiempo, los países aprobaron la propuesta formulada en la inauguración de por el rey saudí, Abalá bin Abdelaziz, de crear un centro para el diálogo entre las ramas del islam, de forma que los musulmanes busquen una voz unificada.

El documento final respalda a "los musulmanes que sufren la agresión con aviones y misiles", como es el caso de Siria, aunque también llama a los estados de la OCI a no interferir en los asuntos internos de cualquier país miembro, y a cooperar en la lucha contra el extremismo y el sectarismo.

Pese a la oposición mostrada por Irán a la suspensión de Siria, la decisión fue tomada por una aplastante mayoría, según dijo en rueda de prensa el ministro saudí de Estado para Asuntos Exteriores, Nizar Madani, quien negó la existencia de diferencias sobre "el consenso de suspender la participación de Siria".

Sin embargo, la posición de Irán fue menos beligerante de lo esperado, y rebajó la tensión de varios países árabes, entre ellos Arabia Saudí, con Teherán a propósito de Siria.

Por otro lado, la OCI hizo responsable a Israel del bloqueo del proceso de paz en su Carta.

El rey Abdalá II de Jordania instó a los países musulmanes a tomar una posición unificada frente a la "judaización" de Jerusalén y asegurar la protección de los lugares santos cristianos y musulmanes de esa ciudad.

El documento final enfatiza la necesidad de apoyar la causa palestina y condena la política de asentamientos que sigue el Gobierno israelí.

Asimismo, califica las acciones del régimen birmano contra la minoría musulmana de los rogiyinha como un crimen contra la humanidad, y demanda que cese la violencia y los asesinatos contra los miembros de esa etnia.

En la misma rueda de prensa, el secretario general de la OCI, Ekmeledin Ihsanoglu, dijo que los musulmanes de varias denominaciones coexisten desde hace siglos, pero que "esa coexistencia se ha corrompido por el uso de la religión en la política".

Ihsanoglu defendió "una solución política y pacífica", al tiempo que rechazó la existencia de "un sistema que mata a su gente" en Siria, por lo que "no es posible para cualquier ser humano cuerdo aceptar el asesinato de niños y civiles".