Arturo Godínez, oriundo de México, es uno de los miles de jóvenes inmigrantes irregulares que desean acogerse al programa de los soñadores, anhelado por numerosos inmigrantes irregulares para evitar la deportación y en algunos casos hasta conseguir un permiso temporal de trabajo.

Godínez, de 19 años, hizo fila el miércoles durante varias horas fuera del centro de recreo Navy Pier de Chicago para participar en un seminario con información sobre el nuevo mecanismo.

Los asistentes en los encuentros informativos dicen que pueden ayudar en los trámites a 1.500 personas, pero son muchas más las presentes.

Godínez fue llevado a Estados Unidos cuando era niño. Ha tenido varios trabajos menores, pero le gustaría tener un empleo firme y cree que el programa le ayudará a conseguirlo.

Existen cálculos de que alrededor de un 1.760.000 personas tienen posibilidades de ingresar al programa.

El presidente Barack Obama anunció en junio el establecimiento del programa ante los intentos fallidos por lograr la aprobación en el Congreso del proyectos de ley conocido como DREAM Act.

El programa permite suspender por dos años las deportaciones de jóvenes inmigrantes sin permiso para estar en Estados Unidos, pero bajo ciertas condiciones. Los beneficiarios, que por extensión son llamados "Dreamers" (soñadores), deben ser personas cuyos padres los llevaron sin autorización a Estados Unidos cuando eran niños.