Aviones de combate del régimen sirio retumbaron el miércoles en el cielo sobre el pueblo rebelde de Azaz y dejaron caer bombas que redujeron a escombros parte de un vecindario pobre e hirieron a decenas de personas, muchas de ellas mujeres y niños que quedaron bajo pilas de escombros. Activistas informaron que al menos 20 personas murieron.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una organización con sede en Gran Bretaña, dijo que 23 personas fallecieron en dos ataques y 200 más resultaron heridas. Mohammed Nour, un activista local contactado por teléfono, dijo que los fallecidos eran 25. Ninguna de las dos cifras pudo ser confirmada de forma independiente.

Reporteros de The Associated Press vieron al menos nueve cadáveres poco después de los ataques, incluyendo el de un bebé.

Los bombardeos hicieron que los aterrorizados civiles huyeran para resguardarse. Había tantos heridos que el hospital local cerró sus puertas y pidió a las personas que fueran a la frontera con Turquía que está cerca para que pudieran ser atendidos en otro lado.

Un grupo de personas encontró a un hombre bajo los escombros con la ropa raída y sus extremidades sucias, pero todavía con vida. "¡Dios es grande!", exclamaron.

Cerca, una mujer sentada en una pila de ladrillos que una vez fue su hogar, acunaba a un bebé muerto envuelto en ropa sucia. Otros dos cadáveres junto a ella estaban cubiertos con mantas.

El ataque en Azaz, a unos 50 kilómetros (30 millas) al norte de Alepo destrozó el sentido de control que los rebeldes buscaron proyectar desde que arrebataron el área al ejército del presidente Bashar Assad el julio. Azaz también es el poblado donde los rebeldes retienen a 11 libaneses chiítas que capturaron en mayo.

Por otra parte, hombres armados de un clan chií en Líbano informaron el miércoles que secuestraron a más de 20 sirios y que los retendrán hasta que sea liberado uno de sus parientes capturado por los rebeldes en Siria.

Líbano está muy dividido entre simpatizantes y detractores del régimen del presidente Assad. Los rebeldes sirios han secuestrado recientemente a personas de países o grupos extranjeros que están aliados con el régimen de Assad. En mayo capturaron a los 11 libaneses chiíes y a principios de este mes secuestraron a 48 iraníes en Damasco, la capital siria.

El libanés prisionero en Siria, Hassane Salim al-Mikdad, apareció en un video, divulgado por los rebeldes en los últimos días. Dijo que es miembro de Jezbolá, el grupo extremista libanés que está aliado con Irán y Siria. El cautivo, con evidentes hematomas en la cara, dijo que fue enviado a Siria para combatir en apoyo al régimen de Assad.

Jezbolá negó que al-Mikdad sea uno de sus miembros, mientras su familia afirmó que su pariente lleva más de un año viviendo en Siria.

Entretanto, en Damasco, una bomba adherida a un camión cisterna cargado de combustible estalló frente al hotel donde se alojan los observadores de Naciones Unidas y causó lesiones a tres personas, informó la televisión estatal siria.

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Los periodistas de The Associated Press Suzan Fraser en Ankara, Albert Aji en Damasco, Bassem Mroue en Beirut y Guido Goulart en Dili, Timor Oriental, colaboraron para este despacho.