Las economías de España e Italia deberían "ser tratadas como solventes y capaces de soportar su deuda" y no necesitarán reestructurarla, indicó hoy un estudio del Peterson Institute de Washington.

El análisis, realizado por el economista William R. Cline, afirma que pese a que normalmente se considera que si se supera el umbral del 7% de interés sobre la deuda soberana hay que llevar a cabo un rescate, los cálculos señalan que ambos países "pueden sostener tasas de entre el 7% y el 7,5% por un largo tiempo".

Tanto Italia como España han registrado recientemente récords en los tipos de interés que pagaban por su deuda del 7,3% y 7,6%, respectivamente.

Como condición, Cline subraya que "ambos países deben alcanzar exitosamente sus metas fiscales" para "mejorar con mayor rapidez" las condiciones de su deuda.

En lo que se refiere a España, el análisis hace especial énfasis en las consecuencias de las necesidades de recapitalización bancaria.

Los cálculos del estudio revelan que en el escenario base, en el que España necesite una recapitalización bancaria de 50.000 millones de euros, la carga de la deuda solo subiría de 89% del PIB al 94% para 2020.

Y se elevaría al 99% del PIB si utilizan los 100.000 millones de euros que han puesto a su disposición los fondos de rescate europeos, algo que descarta el estudio.

El escenario "más probable", no obstante, contempla que la deuda de España no sea superior al 92% del PIB para 2020.

Todas estas cifras son consideradas por Cline "manejables" para grandes economías como la española.

Para el economista, no alcanzar sus objetivos de reducción presupuestaria tienen más incidencia sobre la capacidad para soportar la deuda de España e Italia que los altos tipos de interés para financiarse y el bajo crecimiento económico.

Sin embargo, Cline destaca que ambos países deben seguir la recomendación del Fondo Monetario Internacional (FMI), y perseguir sus objetivos fiscales en términos de "medidas políticas específicas más que en resultados nominales".

"El drama de la deuda en Europa ha incluido un tira y afloja entre los mercados, por un lado; y las autoridades de la eurozona tomando sucesivas acciones para calmar los ataques en las dos grandes economías, en la otra", agrega.

En este sentido, Cline destacó como último capítulo "la respuesta de las autoridades de la eurozona al final de junio de comprometerse hacia la unión bancaria y la voluntad del fondo de rescate de prestar directamente a los bancos españoles en lugar de hacerlo a través del gobierno".

Como conclusión, señala que el "buen desenlace dependerá de que España haga su parte en alcanzar un superávit primario y la eurozona haga la suya en la Unión Europea".