El relator especial de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, se comprometió hoy ante un sector de la población indígena de El Salvador a "visibilizar" sus demandas para que "realmente" puedan gozar de sus derechos humanos.

"Me comprometo a hacer lo que pueda para visibilizar sus demandas" y así "hacer que se tomen pasos para que realmente se pueda llegar ese día en que estén gozando de sus derechos plenamente", dijo Anaya durante su visita a Izalco, lugar donde vive una importante sector de la población indígena de este país.

Anaya, que el lunes inició una visita oficial al país para analizar la situación de los pueblos indígenas, también resaltó que Izalco, 65 kilómetros al oeste de San Salvador, es un lugar que "marca lo que han sufrido los pueblos indígenas de este hemisferio a través de la historia", por la masacre que se registró en 1932 en dicho lugar.

Algunos especialistas calculan que en esa masacre murieron cerca de 25.000 indígenas y que a raíz de ella la identidad cultural aborigen casi desapareció en El Salvador.

También señaló que "los indígenas a través del mundo no están gozando de los derechos humanos como deben gozar" y que por eso el Consejo de Derechos Humanos de la ONU estableció la creación de la figura especial de los relatores de este sector.

El relator de la ONU, que finaliza el viernes próximo su estadía en El Salvador, presentará el próximo año al Consejo de Derechos Humanos de la ONU un informe sobre su visita.

Se calcula que de los 5,7 millones de habitantes de El Salvador el 17 % (969.000) son indígenas lenca, nahuat y cacahuirá, que no son reconocidos por el Gobierno, según denunciaron recientemente miembros del Consejo Coordinador Nacional Indígena Salvadoreño (CCNIS) con motivo del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.